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22 de julio, 2021

Con valor agregado

El aporte de la obra de Don Bosco a la educación agrotécnica argentina

Juan Bosco conocía bien la vida y el trabajo en el ámbito rural: su familia se dedicó a la cría de animales y al trabajo de la tierra. Su origen campesino le permitió comprender que el nuevo sistema de producción, fruto de la revolución industrial, demandaría educar para el mundo del trabajo. Por eso, no sólo llevó adelante propuestas formativas, sino que se ocupó personalmente de los primeros contratos laborales de sus muchachos.

Fieles a esta intuición, las escuelas salesianas se propagaron por el mundo conservando una fuerte impronta de capacitación para el mundo del trabajo. Y lo hicieron acorde a las características propias del ámbito en el que se fueron situando.

En el caso de Argentina, cuyo territorio está mayormente destinado a la producción agropecuaria, tomaron fuerza las escuelas agrotécnicas, que se extendieron a lo largo y ancho del país propiciando diferentes producciones de acuerdo a la zona donde se encuentran.

Desde Misiones hasta Tierra del Fuego y desde Buenos Aires hasta Mendoza, las escuelas agrotécnicas salesianas son valoradas no solo por la formación que reciben los alumnos, basada en la integración que estos realizan entre las clases teóricas y prácticas, sino también por los productos de calidad que allí se producen y comercializan.

Se trata de instituciones muy reconocidas en los territorios donde se emplazan, que favorecen el desarrollo productivo y comunitario de la región y permiten la promoción social en el territorio rural.


Con las tranqueras abiertas

La presencia y misión de las escuelas agrotécnicas ha trascendido una visión de “tranqueras adentro” para implicarse en el desarrollo general de la educación agropecuaria argentina. Tanto es así que hace más de cuatro décadas participaron como miembros fundadores, de la primera y única red de instituciones educativas de esta modalidad en América Latina.

La iniciativa del salesiano sacerdote Muñoz fue el punto de partida. Así lo recuerda el profesor Roberto González del Rio: “Desprendido de egoísmo, pues las grandes escuelas de alguna manera solucionaban sus problemas, invitó a una histórica reunión en Mar del Plata a todas las escuelas agrotécnicas de gestión privada del país para analizar la posibilidad de crear una asociación”. Así nació la asociación que continúa hasta nuestros días bajo el nombre de Federación de Institutos Agrotécnicos Privados de la Argentina.

Esta iniciativa permitió desde sus orígenes incorporar una dimensión sociológica en el ámbito rural y agropecuario, en el cual el sistema educativo es un componente central. La presencia de las escuelas agrotécnicas ha sido y continúa siendo un factor esencial para el arraigo de las familias en el campo, condición ineludible para favorecer el equilibrio poblacional en Argentina y el cuidado de su medioambiente.


Desafío para los pioneros

Los profundos cambios tecnológicos producidos en el sector agropecuario presentan un continuo desafío y abren nuevos debates. Las inversiones en equipos y procesos innovadores suponen grandes esfuerzos económicos y financieros. Por otra parte, hoy más que nunca se ha puesto la lupa sobre las formas de producción para garantizar la sustentabilidad de los recursos y el cuidado del medioambiente; todo esto en un contexto que presenta nuevas formas de tenencia de la tierra y sistemas de contratación, y economías de diferentes escalas.

Como resultado de esta situación, el vínculo entre empresas agropecuarias y escuelas agrotécnicas salesianas también ha ido cambiando. Para estas últimas, se suma la mirada del Papa en su encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la casa común. Allí, Francisco denuncia con claridad acerca del “aumento en la práctica del cambio de usos del suelo, principalmente la deforestación para agricultura”, y hace un pedido explícito para que la acción política local se oriente hacia “…la programación de una agricultura diversificada con rotación de cultivos”.

Las escuelas agrotécnicas salesianas son siempre un ámbito de producción, pero también de reflexión y análisis sobre las problemáticas que atañen a la sociedad en general y al sector agropecuario en particular. En sus comienzos han sabido ser pioneras en la educación agropecuaria argentina: hoy les toca el desafío de conservar la misión, para seguir latiendo con el campo argentino, hacia un país más justo, solidario y respetuoso de la naturaleza.