La Palabra me dice
Jesús restaura la vida para el servicio. Después de participar en la celebración del sábado en la sinagoga, Jesús entra en casa de Pedro y cura a la suegra de éste. La curación hace que la mujer se ponga de pie y atienda a los demás. Una vez recuperadas la salud y la dignidad, empieza a servir a las personas. Jesús no solamente sana a la persona, sino que sana para que la persona se ponga al servicio de la vida. Jesús recibe a los marginados. Al caer de la tarde, terminado el sábado, en la hora en que aparece la primera estrella en el cielo, Jesús recibe y cura a los enfermos y a los poseídos que la gente le trae. Los enfermos y los poseídos eran las personas más marginadas en aquella época. No sabían a quién acudir. Estaban a la merced de la caridad pública. Además de esto, la religión los consideraba impuras. No podían participar en la comunidad. Era como si Dios las rechazara y excluyera. Jesús las recibe. Así, manifiesta en qué consiste la Buena Nueva de Dios y lo que quiere alcanzar en la vida de la gente: recibir a los marginados y a los excluidos, y reintegrarlos en la convivencia de la comunidad. Permanecer unido al Padre por la oración. Jesús aparece rezando. Hace un esfuerzo muy grande para tener el tiempo y el ambiente apropiado para rezar. Se levanta antes que los otros, para poder estar a solas con Dios. Muchas veces, los evangelios nos hablan de la oración de Jesús en silencio (Mt 14,22-23; Mc 1,35; Lc 5,15-16; 3,21-22). A través de la oración, él mantiene viva en sí la conciencia de su misión. Mantener viva la conciencia de la misión y no encerrarse en el resultado obtenido. Jesús se volvió conocido. Todos iban detrás de él. Esta publicidad gustó a los discípulos. Fueron a buscar a Jesús para llevarlo de nuevo junto con la gente que lo buscaba, y le dicen: "Todos te buscan". Pensaban que Jesús iba a participar en el banquete. ¡Se engañaban! Jesús no acudió y dijo: "Vamos para otros lugares. ¡He salido para esto precisamente!". Seguramente se extrañaron. Jesús no era como se lo imaginaban. Tenía una conciencia mucho más clara de su misión y quería transmitirla a los discípulos. No quiere que se encierren en el resultado ya obtenido. No deben mirar atrás. Al igual que Jesús, deben mantener bien viva la conciencia de su misión. Es la misión recibida del Padre la que debe orientarlos en la toma de decisiones. "Para eso he salido". Este fue el primer malentendido entre Jesús y los discípulos. De momento, no es más que una pequeña divergencia. Más adelante, en el evangelio de Marcos, este malentendido, a pesar de las muchas advertencias de Jesús, crece y llega casi a una ruptura entre Jesús y los discípulos (cf. Mc 8,14-21.32-33; 9,32; 14,27). Hoy también existen malentendidos de cara al rumbo del anuncio de la Buena Nueva. Marcos ayuda a prestar atención a las divergencias, para no permitir que crezcan hasta llegar a una ruptura.
Con corazón salesiano
Don Bosco que cultiva la oración, al punto de poder encontrar a Dios en todas las situaciones y personas: "contemplativos en la acción", porque antes se ha sido contemplativo en la propia vida y en el silencio. El ansia de los primeros salesianos de ampliar horizontes, y no esperar a que las condiciones sean las óptimas para emprender las tareas, sino dar comienzo rápidamente y con las muchas o generalmente pocas seguridades y herramientas, ya que "para esto han venido".
A la Palabra, le digo
Ayudame, Señor, a que haga realidad en mí tu conciencia de que "no has venido para ser servido, sino para servir". Que, como vos, pueda mantener viva la conciencia de mi misión mediante la oración. Que busque momentos, espacios y tiempos, para matear con vos.
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