La Palabra me dice
Todo el capítulo 14 de Juan es un bonito ejemplo de cómo se practicaba la catequesis en las comunidades de Asia Menor al final del siglo primero. A través de las preguntas de los discípulos y de las respuestas de Jesús, los cristianos se iban formando la conciencia y encontraban una orientación para sus problemas. Así, en este capítulo 14, tenemos la pregunta de Tomás y la respuesta de Jesús (Jn 14,5-7), la pregunta de Felipe y la respuesta de Jesús (Jn 14,8-21), y la pregunta de Judas y la respuesta de Jesús (Jn 14,22-26). La última frase de la respuesta de Jesús a Felipe (Jn 14,21) constituye el primer versículo del evangelio de hoy. La presencia del Padre podrá ser experimentada a través de la experiencia del amor. Dice la primera carta de San Juan: “Quien no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor”. Jesús dice a Felipe: “El que tiene mis mandamientos y los practica, ése es el que me ama. Y el que me ama, será amado de mi Padre. Y yo le amaré y me manifestaré a él”. Observando el mandamiento de Jesús, que es el mandamiento del amor al prójimo (Jn 15,17), la persona muestra su amor por Jesús. Y quien ama a Jesús, será amado por el Padre y puede tener la certeza de que el Padre se le manifestará. En la respuesta a Judas, Jesús dirá cómo acontece esta manifestación del Padre en nuestra vida. El criterio de la preferencia del Padre es siempre el mismo: el amor. "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. Quien no me ama, no guarda mis palabras”. Independientemente del hecho que la persona sea o no cristiana, el Padre se manifiesta a todos aquellos que observan el mandamiento de Jesús que es el amor por el prójimo (Jn 15,17). ¿En que consiste la manifestación del Padre? La respuesta a esta pregunta está impresa en el corazón de la humanidad, en la experiencia humana universal. Observa la vida de las personas que practican el amor y hacen de su vida una entrega a los demás. Examina tu propia experiencia. Independientemente de la religión, de la clase, de la raza o del color, la práctica del amor nos da una paz profunda y una alegría que consiguen convivir con el dolor y el sufrimiento. Esta experiencia es el reflejo de la manifestación del Padre en la vida de las personas. Y es la realización de la promesa: Yo y mi Padre vendremos a él y haremos morada en él. Jesús termina su respuesta a Judas diciendo que sus palabras son fuente de vida y deben ser meditadas, profundizadas y actualizadas constantemente a la luz de la realidad siempre nueva que nos envuelve. Para esta meditación constante de sus palabras Jesús nos promete la ayuda del Espíritu Santo, “que nos enseñará todo y nos recordará todo”.
Con corazón salesiano
A lo largo de la historia, siguiendo los caminos de Don Bosco, muchos salesianos han cultivado el arte de “llevarse bien con todos”. No tanto por adoptar medios acomodaticios, sino desde el comprender que el bien puede ser hecho de diferentes formas, más allá de las paredes de la casa salesiana (en las cuales no se encierra el carisma de Don Bosco), sino buscando animar y motivar a un “vasto movimiento” en bien de los jóvenes más pobres. Y en esto, Don Bosco tuvo actitudes y llevó adelante acciones que ante más de uno de sus contemporáneos lo ubicaban en posiciones controversiales. Recordemos su acción con los distintos gobiernos en tiempos en que existía un fuerte enfrentamiento entre el Estado italiano que estaba surgiendo, y los Estados Pontificios, bajo la autoridad del Papa. En medio de esta situación, que Don Bosco no esquivó sino que, asumiéndola, la comprendió como el contexto en el que debía moverse, su acción estuvo siempre dirigida al bien de los jóvenes, especialmente a los más pobres. Éste es el parámetro para medir su acción.
A la Palabra, le digo
Gracias, Señor, por los tiempos en los que nos tocan vivir. Que no nos quedemos en lamentos, ni en añorar o ilusionarnos con que las situaciones “tendrían ser distintas” para poder mostrar al Padre. Que guardemos-actuemos tus Palabras, que nuestros gestos samaritanos sean cada día más claros reflejos de tu amor, mostrando así que Tú estás en nosotros.
|