La Palabra me dice
La parábola de Jesús cuenta los sucesos que han ocurrido en la Historia de la Salvación, concentrándose en la venida del Mesías. A lo largo de los años y de los siglos, el pueblo elegido por Dios no respondió convenientemente. Tampoco lo hicieron sus autoridades religiosas. Allí Jesús mete “el dedo en la llaga” y les recrimina su desobediencia. A este punto, ya los fariseos y Doctores de la ley “comprendieron” que Jesús estaba hablando de ellos. Y les molestó muchísimo. Jesús denunció públicamente la negligencia de la autoridad religiosa. Utiliza palabras elocuentes, verdaderas: “acabará con los viñadores y entregará la viña a otros”. Por eso la reacción autoritaria de querer detenerlo, acallar, eliminarlo. Lo lograrán. Los poderosos lo hacen de ese modo. Pero siempre hay una respuesta esperanzadora, una salida humana coherente, un acto de amor, porque todo esto es la admirable obra de Dios. De Jesús tenemos que aprender y repetir la manera de enfrentar a esta tipología de personas soberbias diciéndoles la verdad en la cara, sin eufemismos. Creo que conocemos a estas personas tóxicas. Por otro lado, debemos estar alertas para no caer en esa tristísima actitud autoritaria y violenta.
Con corazón salesiano
Para San Juan Bosco, la Historia de la Salvación no es un concepto académico, sino una realidad viva donde Jesucristo es el centro absoluto. Su pedagogía y espiritualidad buscaban que cada joven se encontrara personalmente con Jesús, en esos tiempos de una férrea teología. La finalidad era justamente llevar a cada joven a ese encuentro personal para transformar su presente y asegurar su eternidad. Él difundió con su libro la “Historia Sagrada”, los rasgos de la economía de la salvación de una manera amena y popular.
A la Palabra, le digo
Amigo Jesús, enséñame a considerar los sucesos históricos como el escenario de nuestro encuentro personal, para saber discernir tu Palabra y animarme a seguirte.
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