Evangelio del Dia

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Miércoles 01 de Abril de 2026

Mt. 26, 14-25

Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: «¿Cuánto me darán si se lo entrego?». Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo. El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: «¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?».

Él respondió: «Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: "El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos"».

Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: «Les aseguro que uno de ustedes me entregará».

Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: «¿Seré yo, Señor?».

Él respondió: «El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!».

Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: «¿Seré yo, Maestro?». «Tú lo has dicho», le respondió Jesús.

La Palabra me dice


Mirando el texto, descubrimos que a pesar de caminar juntos, no todos tienen la misma meta, ni la misma intención. Unos caminan hacia la Pascua, otro camina tramando la traición, la muerte. Vemos en el texto la trama del camino hacia la Pascua. Un paso que se prepara, se celebra. En lo mejor del compartir se anuncia la traición. Como suele ocurrir, nos mueve a la pregunta, ¿seré yo maestro? 

Escuchamos el anuncio de Jesús, que se acerca su hora y la traición en el seno de la comunidad. A la pregunta de Judas, la respuesta es contundente: “tú lo has dicho”. De cada uno depende elegir, caminar hacia la Pascua, o caminar hacia la entrega traicionera por apego al dios dinero. 

La palabra nos propone actuar, transitando hacia la Pascua, como entrega creyente en fidelidad al Padre, o recorrer el camino del traicionero individualismo. Nos podemos preguntar: ¿actuó del lado de la comunidad, o me mueve mi acción mi propio egoísmo? 


Con corazón salesiano


Frente a este texto que se nos propone, el corazón salesiano, con gratitud hace memoria, de las opciones valientes de los primeros misioneros en nuestra tierra. En ellos descubrimos lo que significa caminar, salir hacia lo desconocido con el corazón encendido por el ideal misionero. No se dejaron ganar, por lo más cómodo o el propio gusto. Así lo vivió Don Bosco, cuando busca ser fiel al llamado de Dios, frente a propuestas seguras donde vivir su sacerdocio. Los misioneros, en su andar no dudan en arriesgar su propia vida, por defender al débil, al pobre, frente a la prepotencia del poder y del dinero. Pondrán su propio cuerpo, lo mejor de sí para preparar la Pascua en el corazón de la gente que van encontrando en su andar incansable. Recorrerán distancias, enfrentarán peligros, sufrirán naufragios, frío, hambre, persecución, pero nada de eso los apartó de su misión de anunciar el Evangelio de Jesucristo. Dice el proyecto de vida de los salesianos hablando de Don Bosco, no dio un paso, no pronunció palabra que no buscará la salvación de las personas. Ese coraje y audacia de los primeros nos debe animar y cuestionar hoy en nuestra misión. 


A la Palabra, le digo


Danos la gracia de caminar en comunidad, como Pueblo, hacia la Pascua. Libéranos de la mirada mezquina del individualismo que tantas veces nos lleva a traicionar tu proyecto. Danos al valor y el coraje de los primeros misioneros, para seguir hoy siendo alegres sembradores de los valores del Reino, en la defensa y servicio a tu presencia en los pobres, en los más débiles.