Evangelio del Dia

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Martes 22 de Septiembre de 2026

Lc. 8, 19-21

Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud. Entonces le anunciaron a Jesús: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte».

Pero él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican».

La Palabra me dice


El verdadero parentesco de Jesús es en el Espíritu. La comunidad con Jesús está en el hacer realidad la palabra de Dios (Lc 1, 38). María fue un “sí” a la luz y dio a luz la Luz del mundo. No se la apropió, la entregó y esta misma donación la hace madre y hermana de todos los que siguiendo sus huellas son un “sí” a la Palabra y un ejemplo para el hacer de la Iglesia.

Jesús aprovecha esta oportunidad para destacar el acto del Espíritu, el acto de cumplir la Palabra de Dios. María es un ejemplo de escucha atenta de la Palabra.

Escuchar, meditar, cumplir la palabra de Dios solamente así se convierte en vida, no basta con conocerla, llevarla a la práctica es una invitación permanente. Esto nos da felicidad y nos hace familia.


Con corazón salesiano


Margarita, la madre de Don Bosco, hizo suya la Palabra de Dios. La vivió en su familia, en el cuidado de sus hijos y en el acompañamiento a su hijo Juanito en los primeros pasos de la Congregación. A continuación, un texto que nos relata algunos rasgos de su vida:

Margarita Occhiena nació el 1 de abril de 1788 en Capriglio, en el norte de Italia. Cuando llevaba cinco años casada, enviudó, a sus 29 años, y tuvo que sacar adelante a su familia en medio de la hambruna que asolaba Europa. Cuidó de la madre de su marido y de su hijo Antonio, a la vez que educaba a sus propios hijos, José y Juan Bosco. Fue una mujer fuerte, con las ideas claras y la fe inquebrantable. De estilo de vida sencillo y analfabeta, siempre se preocupó de la educación cristiana de sus hijos, de temperamentos muy diferentes con humildad y siendo razonable con ellos, aunque más de una vez se vio obligada a tomar decisiones extremas, como tener que mandar fuera de casa a Juanito Bosco para preservar la paz en casa y ofrecerle la posibilidad de estudiar. Acompañó a Don Bosco en su camino hacia el sacerdocio y a sus 58 años abandonó la tranquilidad de su casa, en su pueblo, para seguirle en su misión entre los muchachos pobres y abandonados de Turín. Durante diez años, madre e hijo unieron sus vidas con los inicios de la Congregación Salesiana. Ella fue la primera y principal cooperadora de Don Bosco y, con su amabilidad hecha vida, aportó su presencia maternal al Sistema Preventivo. Fue así como, sin saberlo, llegó a ser la cofundadora de la Familia Salesiana, capaz de formar a tantos santos, entre los que se encuentran Domingo Savio y Miguel Rúa.

(Extraído de Salesianos Málaga: https://bit.ly/3jE0B7H; 27/11/2017)


A la Palabra, le digo


Pidamos al Señor que su Palabra para nosotros sea signo de unidad, que podamos reconocernos hermanos entre todos nosotros y descubrir que la misión que el Señor nos ha confiado tiene que ver con su palabra, obra, vida y entendimiento por cada uno de nosotros y la humanidad.