Evangelio del Dia

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Domingo 21 de Junio de 2026

Mt. 10, 26-33

«No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena. ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo.

Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.»

La Palabra me dice


No les teman…

Pareciera ser que el miedo es un sentimiento presente entre los cristianos. En varias ocasiones Jesús ha dicho “no tengan miedo”, “no teman” … 
Sentir miedo es algo muy humano. Es un sentimiento que surge frente a lo desconocido, o, frente a algo o alguien que consideramos peligroso o dañino para nosotros. 
La muerte es una de esas cosas a la cual le tenemos un respeto más grande. Un respeto temeroso. Decimos que creemos en Dios, en la resurrección de Jesús, en María, en los santos… Pero no tenemos ningún apuro en ira estar con ellos cara a cara… 
Detrás de este modo, un poco jocoso, de decir las cosas, nos tenemos que preguntar seriamente, como cristianos, si creemos en la fuerza de la resurrección. Si la muerte ha sido vencida definitivamente por Jesús, ¿A qué otra cosa podemos temer? 
Jesús nos sigue invitando a la confianza en Él… y a creer en la bondad de nuestro Padre Dios. En sus bondadosas y misericordiosas manos estamos todos. 


Con corazón salesiano


Nuestro padre don Bosco ha tenido que superar los naturales miedos que le generaba la misión que llevaba adelante. Él ha sido víctima de varios atentados, en tiempos de sus diferencias con los valdenses y con aquellos que no entendieron su misión. 

Pero el amor a Dios y el amor por sus adolescentes y jóvenes siempre ha sido más fuerte. 

Como salesianos y salesianas estamos invitados a creer en la fuerza de la resurrección y a vivir amando intensamente la misión que el Señor nos confía. La fuerza del amor vence cualquier miedo o dificultad que pueda aparecer. 


A la Palabra, le digo


Señor Jesús, enséñanos a vencer nuestros miedos con la fuerza de tu amor. Que nunca nos achiquemos en las dificultades y que la vida de nuestros adolescentes y jóvenes sea un verdadero motor que nos impulse a entregarnos totalmente a Ti y al bien de todos ellos. Amén.