La Palabra me dice
“¿Con qué autoridad?”: La palabra “autoridad” es central en este pasaje y contiene el secreto del camino de fe y de seguimiento que propone Jesús. “Autoridad”, en boca de los sacerdotes y de los escribas, indica “poder”, “fuerza”, “dominio”, “capacidad de imponer leyes y de juzgar”. Para Jesús, en cambio, “autoridad” significa otra cosa, como podremos entender si tenemos presente que en hebreo esta palabra procede de la raíz que significa “hacerse igual a”. Para Jesús, “autoridad” es parecernos al Padre, a mantener una relación de amor con Él, como la de un Padre y un hijo. ¿En qué Dios creo? ¿Es parecido al Dios que anuncia Jesús? “Si me responden”: Esta palabra de Jesús es muy bonita. Jesús pide una elección precisa, una decisión clara, sincera y autentica, a fondo. En griego, el verbo “responder” expresa esta actitud, esta capacidad de distinguir, de discernir bien las cosas. Jesús nos invita a entrar en lo más profundo de nosotros mismos para dejarnos penetrar por sus palabras y para que de esta manera, aprendamos cada vez mejor, en estrecha relación con Él, a tomar las decisiones importantes de nuestra vida e incluso las del día a día.
Con corazón salesiano
Don Bosco que busca respuestas nuevas a las nuevas situaciones con que se encuentra. Sin cortar con lo viejo, aprende a reorientarlo y reubicarlo en lo nuevo en que se encuentra. No se queda quejándose por el tiempo en que vive, sino que descubre las semillas de bien presentes en la sociedad que le toca vivir, a partir de la seguridad de que Dios continúa presente y actuando en la historia.
A la Palabra, le digo
Jesús, no quiero terminar esta meditación sin dar mi respuesta. Me lo pedís expresamente: tu “díganme” hoy va dirigido a mí. He aprendido que no puede haber una verdadera respuesta sin una verdadera escucha, y que la verdadera escucha sólo puede nacer de la humildad… Que pueda dar estos pasos, que pueda superar la tentación de seguir respondiendo guiado sólo por mis convicciones, por mis viejas maneras de pensar y de sentir, por mi presunción y autosuficiencia. Te lo pido a vos, que vivís y das vida por los siglos de los siglos. Amén.
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