La Palabra me dice
“¡Hijo de David ten piedad de mí!”: No dejo de pensar en los gritos de los pibes de mi barrio… Señora, ¿tiene algo pa’ comer?… Hermana, ¿tiene algo que me de?... ¡Mi vieja me golpeó!… ¡Mi viejo me rajó de casa!… “Muchos lo reprendían para que se callara”: Cuántos en la comunidad eclesial, acallan, tapan, quitan estas exclamaciones… porque molestan, porque queda mal que estén en la puerta del colegio, de la capilla, de la parroquia, en el barrio… Pero hoy Jesús nos invita a salir al encuentro con una pregunta fuerte hacia el hermano más necesitado, al que está al borde del camino… “¿Qué quieres que haga por ti?”… Creo que esta pregunta no nos puede dejar tranquilos, nos pone en movimiento hacia los pibes más pobres que habitan nuestras comunidades… ¿qué podremos hacer por ellos?
Con corazón salesiano
También Don Bosco gritó así… Cuando salió de su casa en busca de otra familia que lo alojara… ”Yo de aquí no me muevo” dijo llorando en la familia Moglia, rogando que lo dejaran quedarse… No tenía otro lugar donde ir. Don Bosco vivió lo que los pibes viven, por eso encarnó esta pregunta: ¿Qué quieres que haga por ti?
A la Palabra, le digo
Siento como un grito en mi corazón… “¡Maestro, que podamos ver!”. Ayudame a tener una vida que valga la pena ser vivida, entregada a la realidad que nos rodea… Los pibes que están en mi puerta.
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