Evangelio del Dia

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Sábado 04 de Diciembre de 2021

La Palabra dice


Mt. 9, 35—10, 1.5a.6-8

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos:

“La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha”.

Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de sanar cualquier enfermedad o dolencia.

A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones:

“Vayan a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente”.

La Palabra me dice


Este trozo relata en síntesis una jornada de las actividades de Jesús, que consistía sobre todo en predicar y sanar enfermos. Su conclusión es clara: el pueblo es como un rebaño cansado, como “ovejas sin pastor”. La compasión hacia la multitud es la motivación de fondo que hace decir al Señor que rueguen al Padre que envíe obreros a los sembrados. Este es el ansia de salvación de aquellos que han sido salvados y desean compartir con otros ese mismo bien que nos ofrece Dios. Es la “mies” que necesita ser recogida, porque estamos en los últimos tiempos del Reino de Dios. Y esa es la causa también por la que el Señor habla de enviar a obreros para que trabajen por ese mismo fin. Es una advertencia a la Iglesia para formar apóstoles, para que trabajen en el Reino. Sin apóstoles no hay cosecha.

Hoy, para predicar el evangelio se necesita hacer especial hincapié en el extraordinario amor misericordioso de Dios hacia el mundo, hacia cada persona. Anunciar el amor de Dios, es ciertamente el mejor modo de proponerle una existencia bella y nueva a la gente convocada por el Señor a la vida. Queremos una Iglesia bella, una casa habitada por las buenas palabras de la misericordia de Dios que llama a cada ser humano. La gracia de Dios se difunde en el mundo por el bien y la misericordia, no a través de amenazas o el miedo, sino con razonamientos aceptables y abiertos.

Con corazón salesiano


El cardenal de Chile José María Caro fue sencillo y humilde, cualidades muy apreciadas por la gente popular que lo seguía, a la que predicaba en consonancia con su lema episcopal: “Deus noster refugium et virtus” (“Dios es nuestro refugio y sostén”). Fue un propagador asiduo del amor misericordioso del Señor en las almas de los fieles. Murió en 1958 y su estatua está en la plaza central de Santiago de Chile. El culto espiritual de la vida y de nuestro entorno a Dios consiste especialmente en ofrecerle a Él, la vida y la de nuestro entorno, santificadas por su bondad”: “Ofrézcance ustedes mismos, por la misericordia de Dios…”, dice San Pablo (Rom. 12,1).

Como hijos de Don Bosco o de Madre Mazzarello, todo lo hemos recibido gratuitamente de Dios. Su misericordia que nos ha sido dada, démosla también gratuitamente.

A la Palabra, le digo


Señor, siento que yo mismo debo llevar tu palabra al pueblo, porque de ella tiene hambre y sed la gente. Con ella vas Tú mismo al corazón de cada persona y cada cual experimenta tu gran misericordia. Hazte presente en medio de nuestro pueblo.
Amén.


Ahora podés escuchar el Evangelio del Día en Spotify como "Lectio salesiana": https://spoti.fi/3gRYQSP