Evangelio del Dia

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Viernes 08 de Mayo de 2026

Jn. 19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo».

Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

La Palabra me dice


“Junto a la cruz de Jesús”: Es estremecedor el lugar y la situación donde se da el relato. Junto a la cruz. Nos podemos imaginar a Jesús, en el punto máximo de su sufrimiento, y que sin embargo sigue haciendo el esfuerzo de pensar en los demás. Como un brote de su corazón, para que nadie quede solo. ¿Mi corazón está siempre abierto en la búsqueda del bien, de lo que es mejor para el Reino, aún en las situaciones más difíciles y dolorosas?

“Mujer, aquí tienes a tu hijo” (…) “Aquí tienes a tu madre”: No muchas palabras, sólo para redefinir la situación de cada uno, para rediseñar las presencias vitales y transformar vidas, pero para bien. Desde el dolor, continuar creciendo en el amor. Repaso situaciones de mi vida en la que gracias a una mayor unión personal y comunitaria con Dios hemos encontrado los caminos y los pasos para seguir a Jesús camino.

“El discípulo la recibió en su casa”: Recibir en la propia casa es recibir en la propia vida. Nada de templos magníficos, ni imágenes monárquicas, ni tronos celestiales. Recibir en lo cotidiano de la existencia, en aquellos lugares donde la vida se pone de manifiesto y se juega. El trabajo, la relación de pareja, la calle, el estudio. ¿Reconozco en mi vida la presencia de María como compañera de viaje?


Con corazón salesiano


Ya anciano, Don Bosco fue a Nizza-Monferrato para la toma de hábito y profesión de las Hijas de María Auxiliadora. Tan gastado estaba que solamente pudo dar la Comunión a algunas Hermanas. Asistió a la celebración, pero sentado en un sillón. Quiso decir unas palabras. Su voz era débil, por lo que Don Bonetti, a su lado "hacia de altavoz”', repitiendo, en alto, las frases que no se entendían. Por tres veces Don Bosco corrige a su “traductor”, cuando no es fiel a lo que él quiere decir… y ¿cuáles son las palabras originales de Don Bosco?: “Quiero decir que la Virgen está aquí precisamente, ¡aquí ¡aquí en medio de ustedes! La Virgen se pasea por esta casa, y la cubre con su manto”.


A la Palabra, le digo


María Madre, vos que en Luján te quisiste quedar para hacer una casa para todos, que sepamos estar junto a la cruz de Jesús, que cuando las cosas no vienen como anhelamos no aflojemos, sino que al permanecer, honremos la vida.

Acompaña a nuestra patria, para que sea la casa de todos, un mundo más justo y humano, un mundo más parecido al Reino que tu Hijo sueña para todos.