La Palabra me dice
De eso se trata, entonces. Debemos estar preparados para dar testimonio de la fe en cualquier momento. La cuestión del testimonio va sujeta al compromiso social que seguiremos haciendo a pulmón, con nuestras iniciativas a flor de piel, pensando siempre en los más necesitados, en los más débiles, en los desplazados, en los que no tienen la oportunidad para salir adelante. Nosotros nos comprometemos a ser esa mano amiga que ayuda y está preparada para actuar en cualquier momento y situación. No practicamos la apología, más bien, reiteramos la caridad que venimos practicando desde hace tiempo, una y otra vez. No lo olvidemos, no nos cansemos de hacer el bien.
Con corazón salesiano
El P. Fabio Attard, Rector Mayor de los Salesianos de Don Bosco nos recuerda: “Don Bosco se acercaba a cada muchacho ofreciéndole siempre una amistad sincera. Se ponía ante los jóvenes como un atento escuchador que sabía generar confianza. No buscaba una cercanía superficial o pasajera, sino un vínculo humano válido que abría las puertas del alma para poder anunciarles el amor de Jesucristo. Ese estilo de presencia sigue siendo el camino más eficaz para evangelizar hoy”.
A la Palabra, le digo
Padre amado, abre mis ojos para ver tu voluntad en cada detalle. Que la reflexión de hoy me impulse a amar y servir a mis hermanos con alegría.
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