Evangelio del Dia

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Lunes 10 de Agosto de 2026

Jn. 12, 24-26

«Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.»

La Palabra me dice


“El que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna”: Jesús sabe que la muerte está a punto de avecinarse sobre su persona, pero sin embargo no la ve como una bestia feroz que devora. Es verdad que ella tiene las características de las tinieblas y del desgarramiento, pero Jesús posee la fuerza secreta propia del parto, un misterio de fecundidad y de vida. El que considera la propia vida como una posesión fría vivida en el propio egoísmo es como una semilla cerrada en sí misma y sin perspectivas de vida. ¿Soy consciente de que estoy llamado a ser semilla que da vida? ¿Cómo respondo a esta vocación?

“El que quiera servirme, será honrado por mi Padre”: La propuesta de Jesús es, ante todo, invitación. No imposición. Pero una propuesta que presenta con claridad sus implicancias. Sólo orientada hacia la donación a los demás se vuelve creativa la vida y pasa a ser fuente de paz y de felicidad. El discípulo que sigue la estela de esta vía afronta su “hora”, la hora de la muerte, con la seguridad de que ésta lo introducirá en la vida eterna, es decir, a la comunión con Dios. Identifico y agradezco los momentos en que he podido sentirme honrado por el Padre, al haber participado en su dinámica de Vida Plena.


Con corazón salesiano


“Óyeme bien, Juan. Yo quiero que tú lo pienses con calma. Cuando habrás decidido, sigue tu camino sin verle la cara a nadie. Recuerda que la cosa más importante es que tú hagas la voluntad del Señor. El párroco quisiera que yo te hiciera cambiar idea porque en el futuro yo podría tener necesidad de ti. Pero recuerda que tu madre en estas cosas no entra. Dios viene antes que todo, también antes que yo. De ti no quiero nada, no espero nada porque he nacido pobre y pobre quiero morir. Antes bien, te lo digo claramente: si llegaras a sacerdote y por desgracia te volvieras rico, debes saber que yo no pondré jamás pie en tu casa. ¡Recuérdalo bien!”. (Palabras que trae Don Bosco en las Memorias del Oratorio, y le fueron dichas por Mamá Margarita en momentos en que Juan tenía que decidirse si ingresaba al Seminario Diocesano, en Chieri, luego de terminar su escuela secundaria)


A la Palabra, le digo


Te invitamos a que puedas rezar con la canción “Esto que soy, eso te doy”, del P. Eduardo Meana… y que la puedas descargar, para tener presente en otros momentos de oración.