La Palabra me dice
Este evangelio nos invita a vivir abiertos en cada momento a la novedad que acontece en nuestras vidas. Este tiempo diferente también es un tiempo de novedad que puede despertar en nosotros múltiples sentimientos y sensaciones… Podemos vivir desde la crítica, al estilo de los fariseos y escribas, gastando nuestras energías en no aceptar ciertas novedades que van surgiendo. O podemos también vivir en la sintonía del Evangelio, que nos provoca a aprovechar lo bueno que trae cada día de nuestra historia. Lo viejo y lo nuevo: ambos son valiosos, aunque a veces tendemos a aferrarnos a un pasado que ya fue y nos perdemos de disfrutar lo nuevo que acontece. O por el contrario, deslumbrados por lo nuevo, no sabemos valorar la riqueza y sabiduría que se esconde en lo viejo.
Con corazón salesiano
Don Bosco supo vivir en su tiempo y proyectarse en el futuro. Por ejemplo, una de sus principales preocupaciones era enviar a trabajar a sus muchachos con patrones honrados y cristianos, en ambientes que no les indujesen a la inmoralidad o, quizás, al riesgo de ir a la cárcel (sus experiencias de las visitas a los presos le confirmaban en esta necesidad), y estipular contratos que impidiesen la explotación, tan frecuente entonces, sobre todo con los aprendices.
A la Palabra, le digo
Padre Bueno, gracias una vez más por la novedad que nos trae cada día. Que pueda vivir soltando lo viejo que ya no sirve, valorando lo viejo que me da sabiduría y gestando una nueva sociedad según el Evangelio. Amén.
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