La Palabra me dice
“Todo lo que pidan al Padre, él se lo concederá en mi Nombre”: Los discípulos tienen pleno acceso al Padre. Ésta es la seguridad que Jesús anuncia a sus discípulos: que, en unión con él, tienen acceso a la paternidad de Dios. La mediación de Jesús conduce a los discípulos hasta el Padre. Es evidente que la función de Jesús no es sustituir a “los suyos”, sino que los une a sí; y en comunión con Él, ellos presentan sus carencias y necesidades. ¿Soy consciente de esta tarea de “intercesión” que Jesús me invita a hacer? ¿Cómo intercedo por quienes necesitan escuchar una buena palabra de Dios? “Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta”: Juan nos hace evidente que la tarea concreta de los discípulos es lograr entender tal dinamismo, entender que la fuente de la vida, del amor y la salvación es Dios; en el momento en que entiendan esta realidad no será necesario seguir hablando por medio de parábolas, sino que se hablará directamente del Padre, pues lo conocen y creen fielmente en Él. Dicha confianza en el amor de Dios, lograda gracias al convencimiento pleno de que Jesús es el camino que conduce a la vida digna y plena, permitirá a los discípulos dirigirse a Dios en actitud de hijos. “Salí del Padre y vine al mundo”: Esta síntesis presenta el dinamismo en el cual se fundamenta la vida y la misión de Jesús de Nazaret: Del Padre al mundo y del mundo al Padre; es decir, Encarnación, por un lado, y Pasión-Resurrección-Ascensión, por el otro. ¿Cuáles son los dinamismos que animan mi vida?
Con corazón salesiano
Del testamento espiritual de Don Bosco: Yo les dejo aquí en la tierra, pero sólo por un poco de tiempo. Espero que la infinita misericordia de Dios haga que nos podamos encontrar todos un día en la feliz eternidad. Allí los aguardo. Les recomiendo que no lloren mi muerte. Es una deuda que todos tenemos que pagar, pero después nos serán ampliamente recompensados todos los sufrimientos soportados por amor a nuestro Maestro Jesús. En lugar de llorar, hagan firme y eficaz propósito de permanecer seguros en la vocación hasta la muerte.
Del testamento de Don Orione: Poco tiempo antes de su muerte, ocurrida en marzo de 1940, el 31 de enero de ese año, Don Orione recuerda a Don Bosco, su padre y maestro, en el aniversario de su muerte. “Mis queridos clérigos, queridos sacerdotes e hijos de la Divina Providencia, les dejo como testamento espiritual estas palabras de Don Bosco: ¡nosotros seremos siempre amigos! Don Bosco vive en miles y miles de casas y obras: vive en el espíritu y en la obras de sus hijos y en la inmensa apostolicidad de su congregación… Recuerden siempre esto: ¡hagan siempre lo posible para que en nuestra congregación nunca falte el cariño, la fraternidad, la unión, la amistad de la cual habló Don Bosco!”.
A la Palabra, le digo
Gracias, Señor por regalarnos a Don Orione quien fuera alumno de Don Bosco al cual admiró e imitó como modelo de santidad apostólica. Concédenos que, a ejemplo de Don Orione, no nos cansemos de hacer el bien, de confiar en tu Providencia y ser testimonio de caridad.
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