La Palabra me dice
El Evangelio de hoy nos presenta la segunda parte del envío de los discípulos. Jesús nos muestra las instrucciones concretas de cómo realizar la misión. Cuando dice que el Reino está cerca, Jesús no quiere decir que estaba llegando en aquel momento, sino que ya estaba allí. Aquello que todos esperábamos, ya estaba presente en medio de todos gratuitamente. Es bueno identificar cuál es el elemento común que está al sustrato de las indicaciones de Jesús: qué es lo que hay que hacer, cómo hacerlo, cuáles son los signos de un auténtico anuncio del Reino, cómo comportarse cuando las cosas “no salen como estaban planificadas”…
Con corazón salesiano
Anunciar el Reino consiste en tratar de vivir de forma nueva y fraterna, y compartir la Buena Nueva que Jesús nos trajo: Dios es Padre, y nosotros somos todos hermanos y hermanas. Los discípulos tienen que acoger dentro de la comunidad aquellos que de la comunidad fueron excluidos. Esta situación la vivió Don Bosco y animó a vivirla a sus salesianos cuando se iban abriendo nuevas casas, y sobre todo aparecía la posibilidad de ofrecer una mejor educación en los diferentes pueblos de Italia: es la etapa de colegialización de la acción de Don Bosco, no porque entendiera dejar el Oratorio, sino porque comprende que el brindar esta educación a las “clases populares” era otra forma de seguir anunciando el Reino que ya está entre nosotros.
A la Palabra, le digo
Señor, muéstranos el camino que nos ha de llevar al cielo junto a Ti. Muéstranos el camino que recorrió nuestro Padre Don Bosco, quien solo por tu Amor predicó tu reino entre los más jóvenes, alentado por la firme convicción de la realidad de tus promesas. |