La Palabra me dice
“No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido”. El mensaje de amor de Cristo es claro… sencillo, no es un mensaje extravagante, no hay algo oculto. La invitación es revelar aquello que se nos dice en lo profundo del corazón, lo que el Señor nos susurra en la oración, aquello de lo que somos testigos, en nuestra vida, eso será revelado… jamás ocultado… el que quiera y pueda oír, que oiga… “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma". En la vida de todo cristiano hay momentos en los que dar testimonio nos enfrenta con nuestras propias miserias, y es nuestra debilidad el verdadero enemigo que nos impide “hablar”, no nos sentimos dignos… es entonces cuando nos desanimamos… si tan solo pudiera confiar más en que Vos estás al lado mío Señor… no me desanimaría tan fácilmente, aunque se expusieran delante de mí aquello que no quiero mostrar a los demás… “Ustedes tienen contados todos sus cabellos”. Jesús nos conoce, sabe quiénes somos, nos ama así como somos, él más que nadie sabe qué hay en nuestro corazón y su promesa es que si lo reconocemos y damos testimonio de Él, Él también dará testimonio de nosotros ante su Padre…
Con corazón salesiano
Sabemos por todo lo que tuvo que pasar Don Bosco por dar testimonio de Cristo, por “jugarse” por los jóvenes que más lo necesitaban… tantas acusaciones, tanta persecución no pudieron con él, no pudieron con su obra… porque su obra, como él decía, no era suya, era obra del Señor… si permanecemos atentos a Su voluntad, a lo que Él inspira en nosotros, nada ni nadie podrá desanimarnos…
A la Palabra, le digo
Señor, que mi corazón permanezca siempre al lado del Tuyo…sé que me conocés como nadie me conoce, y que me amás tal cual soy… no permitas que me desanime con mi debilidad, que sea María mi guía ante las dificultades y que, al igual que ella pueda dar testimonio de Vos con sencillez y valentía. |