La Palabra me dice
“Amarás…”: Los mandamientos del amor a Dios y del amor al prójimo eran conocidos en Israel (Deuteronomio 6,5 y Levítico 19,18). ¿Cuál es la novedad que aporta la respuesta de Jesús al colocar estos dos mandamientos en un mismo nivel? ¿Qué cambia en la interpretación de toda la Ley y los Profetas haciéndolos depender de estos dos mandamientos? “El mandamiento más grande de la Ley”: Nuestra mirada a veces pierde de vista lo más importante. Medito las veces en que la ley y otras obligaciones descuidan el mandamiento del amor. Toda obligación pierde su sentido evangélico sin este contenido. El sentido del amor y de la fraternidad es profundamente sanador y nos compromete más fuertemente que cualquier otro mandamiento. Nuestros chicos y chicas están necesitados de este Amor que reconcilia y sana.
Con corazón salesiano
“Me basta que sean jóvenes para que los ame.” “Estén siempre unidos al Señor.” "Mi sistema se basa en la religión, la razón y el amor." “Los jóvenes no sólo deben ser amados, sino que deben notar que se les ama." Don Bosco nunca descuidó el sentido más importante de su obra, el amor. Y no ahorró expresiones ni oportunidades para hacérselo saber a sus predilectos, los jóvenes.
A la Palabra, le digo
Señor te pedimos ese amor apasionado que le diste a Don Bosco. Que hagamos del amor el faro de nuestra misión. Que seamos generosos en dar y expresar tu Amor obrando entre nosotros. Que sepamos posponer cualquier otra obligación si uno de nuestros chicos y chicas reclama nuestro cariño y nuestro afecto con gestos concretos. Que nuestro amor sea expansivo, que nos lleve a anunciarte en la catequesis, y en todas las circunstancias de la vida.
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