La Palabra me dice
La doble pregunta de Jesús a sus discípulos nos muestra, por un lado, lo que la gente dice u opina de él. La respuesta es dispersa, unos que es el Bautista, otros Elías, o Jeremías o algún que otro profeta. En cambio, la segunda pregunta es directa para ellos: ¿y ustedes? ¿Y vos? ¿Quién decís que soy? ¿Qué decimos de Jesús? Para poder hablar de alguien o tratar de describir a alguien tengo que haber tenido un acercamiento, un encuentro o un juego de miradas, tal vez un escuchar de a oídas, pero si una implicancia, es decir me juego con lo que digo... Los discípulos que han visto y oído ¿Qué dicen de él? Nosotros, ¿qué vimos y oímos del Señor?, ¿qué digo del él? ¿Para nosotros quién es Jesús? Es una pregunta importante, esta recorre todo el evangelio, y luego toda la historia, y también la actual. Ya que en el mundo actual también encontramos como diversas posturas. También para nosotros es una pregunta muy concreta y personal ¿Quién es? ¿Quién sos, Jesús? ¿Qué lugar ocupas en mi vida? Aplicar la interpelación a nosotros mismos, a los que nos confesamos cristianos y participamos de la Eucaristía. ¿Quién es Jesús? Cómo los discípulos tenemos que definirnos, tomar partido. Pero no se trata solo de una mera definición teológica, sino también de cómo configurar nuestra vida, ya que Jesús no es una doctrina, sino una persona que vive, que nos interpela y que nos da sentido a nuestra vida.
Con corazón salesiano
Vemos en Mamá Margarita una convicción en su obrar desde quien es Jesús para ella, todo lo que hacía y transmitió con su vida tratando siempre de agradar a Dios. En las Memorias del Oratorio la descubrimos como educadora y formadora, primera (y casi única) evangelizadora de sus hijos. La prosa de Don Bosco, aunque escueta, es eficacísima: «Su mayor cuidado fue instruir a los hijos en la religión, enseñarles a obedecer y tenerlos ocupados en trabajos compatibles con su edad. Era yo muy pequeño y ella misma me enseñaba a rezar; cuando ya fui capaz de unirme a mis hermanos, me ponía con ellos de rodillas por la mañana y por la noche y, todos juntos, rezábamos las oraciones y la tercera parte del rosario».
A la Palabra, le digo
Gracias Señor por interpelarnos, por preguntarnos sobre vos. Por revelarte en gestos concretos, ¿Qué digo yo de vos en mis discursos? ¿Qué digo yo de vos con mi obrar? Ayudanos a caminar desde la roca, que nuestra fe se vea alimentada de tu presencia que nos lleva a identificarnos y hacer comunidad. |