La Palabra me dice
Jesús enseña con autoridad, diversamente de los escribas. La primera cosa que la gente percibe es que Jesús enseña de forma diferente. No es tanto lo referente al contenido, sino es la forma de enseñar que impresiona. Por medio de esta forma diferente, Jesús crea una conciencia crítica en la gente con relación a las autoridades religiosas de la época. La gente percibe, compara y dice: enseña con autoridad, diferente de los escribas. Los escribas de la época enseñaban citando autoridades. Jesús no cita ninguna autoridad, sino que habla a partir de su experiencia de Dios y de la vida. Su palabra tiene raíz en el corazón. "¿Has venido a derrocarnos?": En Marcos, el primer milagro es la expulsión de un demonio. Jesús combate y expulsa el poder del mal que se apoderaba de las personas y las alienaba de sí mismas. El individuo poseído gritaba: "¡Yo te he reconocido, tú eres el Santo de Dios!". Jesús amenaza al espíritu del mal: "¡Cállate y sal de ese hombre!". El espíritu hace revolcar al hombre, lanza un grito tremendo y sale de él. Jesús devuelve las personas a ellas mismas. Hace que la persona recupere su perfecto juicio (cf. Mc 5,15). No era fácil, ni lo fue ayer, ni lo es hoy, hacer que una persona empiece a pensar y a actuar de forma diversa de la ideología oficial. ¡Enseñanza nueva! Incluso le obedecen los espíritus impuros. Las dos primeras señales de la Buena Nueva que el pueblo percibe en Jesús, son éstas: su forma diversa de enseñar las cosas de Dios, y su poder sobre los espíritus impuros. Jesús abre un nuevo camino para que la gente llegue a vivir bien. En aquel tiempo, una persona declarada impura no podía comparecer ante Dios para rezar y recibir la bendición prometida por Dios a Abrahán. Antes, tenía que purificarse. Esta y muchas otras leyes y normas dificultaban la vida de la gente y marginaban a mucha gente como impura, lejos de Dios. Ahora, purificadas por el contacto con Jesús, las personas impuras podían comparecer de nuevo ante Dios. ¡Era una gran Buena Nueva para ellos!
Con corazón salesiano
Don Bosco que respalda, aún en sus búsquedas y desaciertos, su palabra con su acción. Don Bosco que va en busca de quienes están bajo poderes que no los dejan ser, y que crea e inventa acciones para que recuperen su conciencia de ser hijos de Dios.
A la Palabra, le digo
¿Puedo decir: "Soy totalmente libre, señor de mi mismo?" Si no lo puedo decir de mi mismo, entonces, algo, en mí, está poseído por otros poderes. ¿Cómo hago para expulsar este poder extraño? Hoy mucha gente no vive, sino que es vivida. No piensa, sino que es pensada por los medios de comunicación o por otras personas o ideas. No tiene pensamiento crítico. No es dueña de sí misma. ¿Cómo expulsar este "demonio"?
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