La Palabra me dice
Siguen las parábolas de Jesús, y qué hermosas imágenes utiliza para hablarnos del Reino de Dios. Un detalle que llama la atención, en cada uno de estos párrafos Jesús manifiesta una imagen diferente en cada uno, pero coinciden en la acción que se desarrolla: seleccionar y elegir. En la red, los pescadores “recogen lo bueno y tiran lo que no sirve”; los ángeles “separan a los malos de entre los justos”; y los escribas “sacan de sus reservas lo nuevo y lo viejo”. Creo que Jesús quiere enseñarnos algo importante, nos invita a discernir entre “lo bueno y lo que no sirve”, identificar “a los malos de entre los justos” y a poner a la luz “lo nuevo y lo viejo”. Estos podrían ser algunos criterios para discernir en lo cotidiano, en el trabajo diario, en la escucha permanente a tantas situaciones que se nos presentan. E intentar siempre quedarnos con lo “bueno”, con “los justos”, y lo mejor de “lo nuevo y lo viejo”. Discernir es una actitud, un movimiento continuo del corazón para tensar la vida en Dios.
Con corazón salesiano
Don Bosco y María Mazzarello son maestros en el discernimiento, en lo cotidiano aprendieron a desentrañar el querer de Dios para el bien de los y las jóvenes. Recupero una expresión de Don Bosco que nos invita a este discernimiento continuo y permanente sobre nuestra propia vida, sobre nuestra misión entre las y los pibes: “Voy adelante como Dios y las circunstancias me lo piden”.
A la Palabra, le digo
Señor, te entrego la red de mi vida. Ayúdame a discernir con sabiduría para construir tu Reino cada día, cultivando lo que nutre mi vida y soltando lo que me aleja de Vos. Señor, te pido que me regales un corazón humilde para reconocer mis luces y mis sombras, y que junto a otros podamos valorar tanto las enseñanzas de siempre como las inspiraciones nuevas de tu Espíritu. Amén. |