La Palabra me dice
Es un conflicto de vida y muerte. Importa notar la categoría de los adversarios que aparece en este último conflicto. Se trata de fariseos y herodianos, es decir de autoridades religiosas y civiles. Cuando Marcos escribe su evangelio en los años 70, muchos recordaron la terrible persecución de los años 60, en la que Nerón se cargó a muchas comunidades cristianas. Al oír ahora como Jesús mismo había sido amenazado de muerte y como se comportaba en medio de estos conflictos peligrosos, los cristianos encontraban valor y orientación para no desanimarse a lo largo del camino. Jesús en la sinagoga en día de sábado. Jesús entra en la sinagoga. La preocupación de los adversarios de Jesús. Los adversarios observan para ver si Jesús cura en día de sábado. Quieren acusarlo. El segundo mandamiento de la Ley de Dios mandaba "santificar el sábado". Estaba prohibido trabajar en ese día (Ex 20,8-11). Los fariseos decían que curar a un enfermo era lo mismo que trabajar. Por esto enseñaban: "¡Está prohibido curar en día de sábado!" Colocaban la ley por encima del bienestar de las personas. Jesús los incomodaba, porque colocaba el bienestar de las personas por encima de las normas y de las leyes. La preocupación de los fariseos y de los herodianos no era el celo por la ley, sino buscar pretextos para acusar y eliminar a Jesús. Jesús pide dos cosas al discapacitado físico: "¡Levántate y ponte aquí en medio!". La palabra "levántate" es la misma que las comunidades del tiempo de Marcos usaban para decir "resucitar". ¡El discapacitado debe "resucitar", levantarse, ponerse en medio y ocupar su lugar en el centro de la comunidad! Los marginados, los excluidos, ¡deben ponerse en medio! No pueden ser excluidos. Deben ser incluidos y recibidos. ¡Deben estar junto con todos los demás! Jesús llamó al excluido para que se pusiera en medio. La pregunta de Jesús deja a los demás sin respuesta. Jesús pregunta: ¿En día de sábado está permitido hacer el bien o hacer el mal? ¿Salvar la vida o matarla? Podía haber preguntado: "En día de sábado está permitido curar: ¿sí o no?" Y todos hubiesen respondido: "¡No está permitido!" Pero Jesús cambia la pregunta. ¡Para él, en aquel caso concreto, "curar" era lo mismo que "hacer el bien" o "salvar una vida", y "no curar" era lo mismo que "hacer el mal" o "matar una vida"! Con su pregunta Jesús pone el dedo en la llaga. Denuncia la prohibición de curar en día de sábado como un sistema de muerte. ¡Pregunta sabia! Los adversarios se quedaron sin respuesta. Jesús queda indignado ante la cerrazón de los adversarios. Jesús reacciona con indignación y con tristeza ante la actitud de los fariseos y de los herodianos. Manda al hombre a que extienda la mano, y queda curada. Al curar al discapacitado, Jesús muestra que él no estaba de acuerdo con el sistema que ponía la ley por encima de la vida. En respuesta a la acción de Jesús, los fariseos y los herodianos deciden matarlo. Con esta decisión confirman que son, de hecho, defensores de un sistema de muerte. No tienen miedo a matar para defender el sistema contra Jesús que los ataca y critica en nombre de la vida.
Con corazón salesiano
Don Bosco que da pasos para encontrarse con los jóvenes, jugar con ellos, aún en contra de quienes decían que, de esa manera, "denigraba la dignidad sacerdotal", o que lo trataban por loco, y lo querían encerrar en un manicomio. Que consumido por su pasión, desoye las voces de prudentes que le aconsejan que se tome tiempo para sí, para restablecerse, "que se cuide": "Daré mi vida por los jóvenes"
A la Palabra, le digo
Señor, ayudanos a que en nuestro grupo, en nuestra comunidad, los pobres y excluidos, aquellos que generalmente son catalogados como "pesados", o difíciles, o aquellos que han errado y quieren reemprender el camino, tengan un lugar. Que nuestras leyes y reglamentos no estén por encima del bien de las personas. Ayudanos a crecer en la libertad, y no que no tengamos miedo cuando, por seguir tus pasos, quedemos "fuera de ley".
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