La Palabra me dice
Mirando el texto, vemos en el centro la traición y la glorificación. Mirando descubrimos el contexto de comida compartida. Vemos al Maestro y los discípulos. Vemos una escena de contraste entre la belleza de la glorificación y la noche de la traición. Luz y tiniebla. Amor ofrecido y traición programada. Mirando la escena descubrimos cercanía física, pero lejanía de lo que está sucediendo. Escuchamos que hay un anuncio de traición y desconcierto. Ninguno comprendió de qué se trataba. Escuchamos que hay un proceso, que no depende de las ganas de cada uno. Un proceso que manifiesta dejar los tiempos en las manos del Padre. “Ahora no, lo harás después”. Elegir frente al anuncio del Maestro, seguir la luz, o la oscuridad de la noche. Elegir la traición como camino es fuerte, pero tantas veces pesa más en el momento de elegir, la ganancia personal, que el proyecto compartido. Es fea y dura la traición, pero es expresión de lo que tantas veces se queda en palabras: “Daré la vida por ti. “Antes que cante el gallo me habrás negado tres veces”. El llamado es actuar, aceptando los tiempos de Dios, y siendo conscientes de nuestra fragilidad. ¿Mueve mi actuar la fidelidad al proyecto del Padre manifestado en Jesús? ¿Me quedo solo en palabras cuando se trata de jugarme por lo que creo? Soy capaz de reconocer y llorar mis pequeñas o grandes traiciones a los valores del Reino?
Con corazón salesiano
Aquí podemos pensar, la larga experiencia de Don Bosco, educador de los muchachos del oratorio. En especial podemos pensar, la vida de Miguel Magone, pero como ejemplo de tantos que se fueron encontrando con Don Bosco. Muchos de ellos por su realidad, con la noche en su corazón, por las situaciones que tuvieron que enfrentar. La noche del dolor por la orfandad, la noche de la pobreza, la oscuridad de la violencia del mal trato que han sido víctimas. Hoy como ayer son muchos los lazos que intentan arrastrar a la noche. La oscuridad de tantas adicciones, que van tiñendo de noche y robando la luz de la verdadera alegría en el corazón de los jóvenes. Es el corazón y la mirada de Don Bosco, que se acerca ofreciendo la luz de la amistad y la fuerza de la gracia de Dios, para salir de esa realidad de tinieblas. ¿Sabemos hoy y somos capaces siendo fieles a Don Bosco de ofrecer el regalo de la reconciliación? ¿En nuestra propuestas pastorales, hay tiempo y propuesta de ese abrazo con la misericordia de Dios? ¿Cómo educadores con estilo salesiano, vivimos y proponemos el camino de encuentro con la Gracia de Dios, en los sacramentos?
A la Palabra, le digo
Gracias Jesús Buen Pastor, por haber encendido en el corazón de Don Bosco, esa pasión misionera para llevar a los jóvenes al encuentro con tu amor misericordioso. Ayúdanos para que hoy, vivamos y propongamos el encuentro con tu perdón frente a nuestras traiciones. De ese encuentro con tu perdón brota la alegría que nadie nos podrá quitar.
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