La Palabra me dice
Jesús nos muestra el amor que tiene por los “suyos”, los que le han sido confiados, para darles a conocer el amor de Dios y entender la intimidad del vínculo de amor que hay entre Dios y Jesús… un anticipo de la Trinidad. Sabiendo que ya viene. Y luego nos muestra, nada más ni nada menos que lo que muchos hacemos cuando queremos encomendar a Dios algo o alguien especial, rezar por ellos. Encomendarlos a cuidado seguro del amor más grande de Dios, que cuida de buenos y malos, de amigo y enemigos.
Con corazón salesiano
Este texto nos vuelve a llevar al lugar seguro, al cuidado del otro, a mirar a los que nos son confiados. Gracias Dios, por regalarnos la espiritualidad salesiana, el carisma de Maín y Juanito, donde el cuidado, la confianza, el amor, la familiaridad, la mirada preventiva son nuestra marca registrada, nuestra forma de ser, con aquellos que nos confías, día a día.
A la Palabra, le digo
Bendito seas Dios, porque tú Espíritu suscitó en Don Bosco y Madre Mazzarello este modo de amar, donde el otro es mi hermano, mi amigo y lo cuido y me dejo cuidar.
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