La Palabra me dice
Fuerte suenan las palabras de Jesús, frente al riesgo de convertir el mensaje del Evangelio, en un tranquilizador de conciencia. Es Jesús esa palabra, que cuestiona y moviliza. Optar por el proyecto de Jesús, es entrar en un camino que desinstala, de falsas seguridades. Encontrarse con Jesús y su palabra no nos puede dejar indiferentes, y seguir en nuestra comodidad de creyentes. El Papa Francisco, le gustaba decir: “No estamos para balconear la vida”. Es como decir verla pasar, sin involucrarnos, poniendo el hombro para que el Evangelio, transforme todos nuestros vínculos, aún los más cercanos. ¿Es mi experiencia de encuentro con Jesús y su proyecto, el criterio que ilumina mis opciones? ¿Sé asumir con serenidad las incomprensiones que me acarrear dar prioridad a los criterios del Evangelio?
Con corazón salesiano
En el camino de la evangelización de la Patagonia, son numerosos los testimonios de los misioneros que sufrieron por ser fieles al Evangelio. Su entrega y desprendimiento, fue un claro testimonio de la centralidad de Jesús en sus proyectos. El alzar la voz en favor de los más débiles, a cobijar en los hospitales de la misión a los abandonados a su suerte, el abrir talleres para educar, no fue sin renuncias y sacrificios. Lejos de quedar indiferentes, se arremangaron para desde el Evangelio defender la dignidad de la persona.
A la Palabra, le digo
Jesús, maestro bueno, ten piedad de mis cobardías, de mis miedos, que me encierran y auto justifican frente a la necesidad de ser sal y luz, en nuestra realidad. Perdón, Jesús, por entibiar la radicalidad creyente con nuestra comodidad.
|