La Palabra me dice
Jesús nos recuerda que el Reino de Dios comienza muchas veces en lo pequeño: una semilla, un poco de levadura, un gesto sencillo. No necesito hacer grandes cosas para que Dios actúe; basta con ofrecerle lo que tengo y dejar que Él haga crecer la vida.
Con corazón salesiano
Don Bosco supo descubrir que los pequeños gestos de cada día pueden transformar la vida de los jóvenes: una palabra, una sonrisa, una presencia, mirar a los ojos. Como la levadura, estamos llamados a estar en medio de la realidad, haciendo crecer el bien desde lo cotidiano, con alegría.
A la Palabra, le digo
Señor Jesús, ayudanos a confiar en la fuerza de lo pequeño. Que no nos cansemos de sembrar, acompañar y servir, aunque no veamos inmediatamente los frutos. Hacé de nuestra vida una pequeña semilla de tu Reino allí donde nos toque estar. |