Evangelio del Dia

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Martes 04 de Octubre de 2022

La Palabra dice


Lc 10, 38-42

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor escuchaba su Palabra.

Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude”.

Pero el Señor le respondió: “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, una sola cosa es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada”.

La Palabra me dice


La hospitalidad es un lugar teológico, porque cuando uno acoge al más débil y necesitado allí está Jesús: “Porque tuve hambre, y me diste de comer; tuve sed, y me diste de beber; fui forastero, y me albergaste; estuve desnudo, y me vestiste; enfermo, y me visitaste; en la cárcel, y viniste a mí” (Mt 25, 35-36).

El evangelio de hoy nos dice que una familia o una persona acogedora hace a los huéspedes sentirse como en casa y les da lo mejor de que dispone. Pero si somos verdaderamente acogedores, escuchamos también al huésped, y recibimos de él o ella quizás más de lo que nosotros damos y de una manera más profunda. Recibimos al huésped como persona. Dios se nos presenta en la Biblia como un viajero que va de viaje. Pide hospitalidad como un extranjero o como un pobre. Cristo también dice que cuando recibimos a uno que no tiene alojamiento, lo recibimos a él. 

Con corazón salesiano


Don Bosco recibió a muchos jóvenes en el Oratorio y se puso al servicio de ellos. Es por eso que nuestro ambiente familiar debe ser de acogida y de educación, animado por una comunidad, con el criterio de la preventividad según el estilo educativo de Don Bosco, inspirado en el Evangelio y con intención evangelizadora, comprometido en la transformación de las realidades de exclusión social y en la construcción de la cultura de la solidaridad, en colaboración con otras instituciones sociales.

A la Palabra, le digo


Señor, gracias por entrar en mi casa, gracias por entrar en mi vida. Haz que mi vida inquieta y agitada sienta y perciba tu presencia, déjame al igual que María sentarme a tus pies y que cada momento allí sea un profundo encuentro contigo y con tu Palabra.


Ahora podés escuchar el Evangelio del Día en Spotify como "Lectio salesiana": https://spoti.fi/3gRYQSP