La Palabra me dice
Jesús es el que “viene de lo alto”, del cielo, que para la Escritura es el ámbito del amor, de lo gratuito, de lo auténtico, de lo profundo, de la Vida para todos. En la sociedad y muchas veces en mi propia comunidad, por el contrario, en nuestras actitudes y reacciones salen a relucir satisfacciones personales, apariencias, nuestro propio bienestar a costa de los otros… Dios les da el Espíritu sin medida: el Dios de Jesús es un Padre que ama y se da totalmente. ¿Cuántas veces lo veo en mi vida más bien como Juez o como ausente? Miro a mi alrededor a tantos adolescentes y jóvenes que esperan, necesitan, buscan una Vida plena, verdadera, inclusiva.
Con corazón salesiano
El espíritu salesiano es “imitación” de Jesucristo, que se siente amado por el Padre y enviado como Buen Pastor. Don Bosco irá descubriendo progresivamente el significado de todo desde su “sueño de los 9 años”. Para él, el “espíritu de familia”, característica original del oratorio de Valdocco, refleja el amor trinitario y se construye a través de la confianza, de la generosidad y de la amistad. “Vivir en la presencia de Dios”: con esta expresión proponía a sus primeros colaboradores y a los jóvenes del Oratorio una manera de vivir el Evangelio sin alejarse de la vida cotidiana.
A la Palabra, le digo
Padre nuestro que estás en el cielo, te agradezco tu gratuidad, tu preocupación por todos, a pesar de que muchas veces me veo interesado o mezquino, preocupado por mí o por unos pocos. Danos nuestro pan de cada día, el que logramos gracias al trabajo, que, como tu papá San José, nos hace “co-creadores” del mundo. Que venga tu Reino, que sepa imitar a tu Hijo Buen Pastor en el amor personal por cada joven, especialmente por los más necesitados o en peligro.
|