La Palabra me dice
“Como el Padre, yo los amo”: La experiencia del amor se convierte en criterio o mandato fundamental para poder participar en el misterio de la salvación, en la dinámica del amor fraterno y liberador del Padre con el Hijo y del Hijo con la humanidad. Repaso y repito en mi interior este testimonio de Jesús: Yo, los amo. “Permanezcan en mi amor”: Es una exhortación a toda la comunidad creyente en Jesús de Nazaret a asumir como criterio de vida la práctica del amor, fruto de la relación profunda que tiene el discípulo con Jesús y su proyecto. Juan nos señala que esa unión debe fructificar en la experiencia del amor, tal como la vivió Jesús con el Padre y que fue prolongada en la convivencia fraterna con sus discípulos. Doy gracias a Dios por las veces en que he podido permanecer en su amor, que no es quietud o estatismo, sino la voluntad de meterme en esa corriente de amor, que es la Gracia de Dios. “Para que mi gozo sea el de ustedes”: El vivir como Jesús, el vivir el mandamiento del amor como Jesús lo vivió es el camino para vivir el mismo gozo, la misma alegría de vida plena que vivió Jesús. Es esta participación en tal dinámica la que es esencial para que nuestra fe sea realmente una manera concreta de transformar la realidad de dolor y muerte que se presenta a diario en el mundo, pues el amor que ofrece Jesús es un amor práctico, un amor que libera y salva, que guarda la vida de toda la Creación. ¿Cuáles son los motivos de mi alegría? ¿En qué momentos o situaciones he perdido la alegría? ¿Cómo pude recuperarla?
Con corazón salesiano
“Tristeza y melancolía, fuera de la casa mía”, frase atribuida a San Felipe Neri que Don Bosco retomó para transformarla en un icono de sus casas. Una alegría que brota de llevar adelante las tareas ordinarias de todos los días entendiéndolas como la forma propia de dar una mano a construir el Reino. Son aquellas que parecen cosa de nada, pero donde se esconde la santidad salesiana: “Nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres, haciendo bien las cosas que tenemos que hacer”.
A la Palabra, le digo
Gracias, Señor, por proponernos y acercarnos la posibilidad de vida plena y gozosa, en las cosas de todos los días. Fortalecé nuestra voluntad, para que en las cosas pequeñas de todos los días podamos mostrar tu amor, tu vida, tus opciones, tus búsquedas, tus preferencias. Amén.
|