La Palabra me dice
Los celulares traen incorporados en sus entrañas la predicción del clima. La amplia información que nos brindan en sus diferentes aplicaciones nos capacita para ser expertos en el tema. O a lo sumo, a llevar o no un paraguas o cargar con un abrigo “por las dudas”. Es interesante dejarse sorprender por el clima. Insistiendo con Jorge Luis Borges él decía que si tuviera tiempo para vivir un poco más lo haría sin prever llevar el infaltable paraguas. Sorpresa. Mojada, mejor. Jesús elogia la pericia en la predicción climática de sus coetáneos, tan útil para aquellas personas que trabajan la tierra que cobija semillas o alimenta a los animales. Pero el golpe lo da en la falta de sentido común. Podemos cerrar una puerta para que no “haya corriente de aire” y sin embargo, olvidarnos de quien está a mi lado. Ese detalle que Jesús coloca al final del texto no es menor, ya que ser experto sobre el “ambiente climático” no te salvará de la astucia de tu adversario. Tenés que ser más astuto que él y llegar a un acuerdo cuanto antes. Fíjense, de esto también se trata el Evangelio.
Con corazón salesiano
El P. Fabio Attard, Rector Mayor de los Salesianos de Don Bosco nos recuerda: “Ser Don Bosco hoy significa no tener miedo a adentrarse en la complejidad. Implica asumir los riesgos necesarios para defender los derechos de los jóvenes, manteniendo viva la esperanza en medio de contextos de vulnerabilidad y crisis. Nuestra consagración nos exige ser faros de fe y caridad en el mundo actual, testimoniando que el amor de Dios es capaz de renovar cualquier realidad”.
A la Palabra, le digo
Señor Jesús, me acojo a tu paz después de haber escuchado tu voz. Que la serenidad de tu Palabra gobierne mi mente y ordene mis afectos. |