La Palabra me dice
Jesús nos previene de un mal que puede afectar a cualquier cristiano: la soberbia y la falta de pureza de intención. Debemos cuidar con especial esmero en nuestra vida el no creernos superiores a los demás por nuestra vida espiritual, nuestro conocimiento de la doctrina de la Iglesia, del Evangelio, etc. La señal de que andamos por el sendero justo en el seguimiento de Jesús es la humildad. "No imiten su conducta, porque dicen y no hacen". ¿Somos de los que decimos y no hacemos? Y nos recuerda cual debe ser nuestra actitud, nuestro proceder en la vida y especialmente cuando lleguemos a tener espacios de responsabilidad: "El mayor entre ustedes será su servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado." ¿Cuántos lo recordamos? ¿Cuáles son las motivaciones que tengo para vivir y trabajar en la comunidad?
Con corazón salesiano
Don Bosco es el humilde servidor del Señor y esa era su mayor alegría: ser Sacerdote de Cristo y trabajar por Él, desgastar su vida por Él y por sus jóvenes, por los que prometió dar hasta su último aliento. Don Bosco es el sacerdote que nos predica con su vida, con su palabra y con su fe que el Señor nos ama, nos busca y que está dispuesto a dejar todas las ovejas para buscar aquella que se ha perdido.
A la Palabra, le digo
Danos sabiduría para aplicar tus mandamientos en nuestras vidas. Que no busquemos el poder, que no nos envanezcamos; que por el contrario busquemos servir sinceramente, de corazón y con humildad. Que recordemos siempre que, por encima de todo, siempre debe estar la persona. Que todo ha sido creado para el hombre y no al revés.
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