Evangelio del Dia

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Miércoles 08 de Julio de 2026

Mt. 10, 1-7

Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: «No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.»

La Palabra me dice


Los Apóstoles eran personas del pueblo, sencillas, piadosas y sinceras, que vivieron con Jesús los tres años de su ministerio. Los evangelistas siempre inician la lista por Pedro, el líder en los comienzos de la comunidad eclesial. Se les conoce como los “doce”, su número corresponde a las doce tribus de Israel, significando con ello que son las columnas del nuevo pueblo de Dios, el cimiento de la Iglesia

¿Quiénes han compartido contigo la buena nueva de Jesús? ¿Cómo y a quienes comunicás tú la buena nueva de Jesús hoy?


Con corazón salesiano


¡Qué Evangelio más oportuno! Para la vida de nuestro Padre Don Bosco, que hizo propia en su vida esa misión de “enviado para los demás”.

La obra de Don Bosco ha estado íntimamente en sintonía con esta palabra, Juan Bosco era un hombre sencillo y humilde lleno del amor de Dios.


A la Palabra, le digo


Señor Jesús que podamos siempre ser sal de la tierra y luz del mundo, que por tu amor incondicional seamos capaces de llevar tu corazón a tantos que no te conocen, que por nuestras obras muchos se acerquen a ti.

Que, como país, nos sintamos llamados por nuestros propios nombres a buscar y dar una mano a aquellos que están realmente mal, “las ovejas perdidas del pueblo de Israel”. Así, realmente podremos vivir la “independencia” como la capacidad de decidir y actuar por nosotros mismos la búsqueda del bien común.