La Palabra me dice
"Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre": Ellos no reconocen las obras-signo de la bondad de Dios. Descubro que también yo, muchas veces, soy incapaz de reconocer la bondad oculta o manifiesta en las personas. O remarco exageradamente lo que falta, lo que no va, lo que no está bien... Noto que la insensibilidad ante la bondad es algo que me atraviesa y endurece el corazón. La desesperanza crece cuando el corazón se va endureciendo al no darse cuenta del Dios presente entre nosotros… cerca a cada uno de nosotros…
Con corazón salesiano
“El mundo necesita ver y tocar. Y tratando de la conveniencia de dar a las buenas obras la máxima publicidad, decía: -Es el único medio para darlas a conocer y sostenerlas. El mundo actual quiere ver las obras, quiere ver al clero trabajando en la instrucción y educación de la juventud pobre y abandonada, en obras de caridad, en hospicios, escuelas, artes y oficios… único medio para salvar a la juventud pobre, instruirla en la religión y así cristianizar a la sociedad...” (MB 13, 126-127). Texto datado en 1877. En pocos meses más, Don Bosco fundará el Boletín Salesiano, justamente para difundir su espíritu y sus obras, entendidas como obras de Dios. No únicamente a quienes ya están en el ambiente salesiano, sino dirigido hacia todos.
A la Palabra, le digo
Abrí mis ojos, Señor, para que pueda contemplar tu bondad manifiesta en tantos hermanos, en tantos jóvenes, en tantos acontecimientos que dejo pasar y no reconozco. Anoto las obras-buenas-del-Padre que se manifiestan en mi comunidad, en mi familia, en aquellas y aquellos que más critico o me cuesta aceptar... quizás, éste puede ser un buen cierre del camino cuaresmal… Te agradezco por esos espacios vitales, nutritivos, acogedores, que han acompañado mi camino de creyente.
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