La Palabra me dice
Betania es el lugar donde a Jesús le gustaba “permanecer”, es la casa de los amigos, la casa que acoge. En esta casa Jesús está a gusto, comparte con sus amigos: Marta, María y Lázaro. Pero también es la casa del dolor y de la esperanza, aquí lloró la muerte de su amigo y lo hizo renacer, como se narra en este breve texto. “Betania simboliza el refugio interior, ese lugar donde uno se encuentra consigo mismo y con lo sagrado. Es sinónimo de fortaleza suave, de generosidad silenciosa, de personas que acogen y transforman sin pedir nada a cambio. En ella habita la templanza, la paz y el amor incondicional” . El Señor nos revela su corazón AMIGO, nos entrega su misterio de amor: LA VIDA. Sólo ÉL puede dar vida… sólo en ÉL “vivimos, nos movemos y existimos”... sólo nos pide creer… Tal vez, Marta y María no comprenden todo lo que Jesús está diciendo, pero sí están invitadas a creer, a poner toda la confianza en Jesús. Por eso, con Marta también nosotros queremos decir: “Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo”. “Betania no huye del dolor: lo convierte en raíz para dar fruto”: la VIDA.
Con corazón salesiano
La amistad es el rasgo salesiano por excelencia. Maín y Juanito vivían la amistad con hondura y reciprocidad. Crecieron con amigos, y con ellos descubrieron los secretos más importantes de la vida: Maín con Petronila crecieron siendo primas y amigas y su amistad las llevó a crear una familia para las chicas de Mornés; mientras que Don Bosco llevaba marcado a fuego a su amigo Calosso en el corazón y con él aprendió la importancia de tener siempre en la vida “un fiel amigo del alma”. Los dos sabían que la amistad lleva a la santidad y por eso crearon “casas” donde se respiraba amor, cuidados, ternura, alegría, juegos, oración. Podríamos decir, a la luz del evangelio de hoy, que Mornés y Valdocco fueron las “BETANIAS” para los jóvenes del Piamonte del siglo XIX. Con Don Bosco y María Mazzarello renovemos nuestro ser AMIGOS/AS de las y los jóvenes, procuremos ser esos “amigos” de Betania que acompañan en las buenas y en las malas, que están presentes en las alegrías y los sufrimientos, pero sobre todo que podamos ofrecer una amistad genuina que transparente el amor de Dios que ayuda a vivir y los conduce a la santidad.
A la Palabra, le digo
Con esta hermosa canción, celebremos Betania, celebremos el ser “casa” que acoge la vida de los jóvenes como vienen y los ayuda a vivir con sentido y plenitud. Betania de Germán Pravia: https://youtu.be/_xNR4Ty24AY
|