Evangelio del Dia

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Miércoles 12 de Mayo de 2021

La Palabra dice


Jn. 16, 12-15
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: “Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, Él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: ‘Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes’”.

La Palabra me dice


Jesús sabe que la revelación de los planes de Dios es comprendida gradualmente por los hombres, y que para esto necesitan de una gracia de asistencia de Dios que ilumine nuestras inteligencias. Con la llegada del don del Espíritu no es que aportará nuevas revelaciones, sino que irá conduciendo, al interior de la revelación de Jesús, hacia la comprensión siempre actualizada y creciente de sus palabras. Cuando en el texto habla del futuro, lo hace respecto al momento en que Jesús habla, es decir, al tiempo siguiente a su partida. Con la llegada del Espíritu será “anunciado” nuevamente el mensaje que toma de Jesús.

Con corazón salesiano


Quienes queremos vivir la vida desde el carisma salesiano estamos llamados a ser “contemplativos en la acción”; es decir, mirar con los ojos de Dios la realidad cotidiana, el presente y las circunstancias en que nos hallamos. Necesitamos tener esta mirada de fe para realmente discernir el paso de Dios en toda historia, en cada persona, y en cada momento de la vida. Para esto contamos con el don del Espíritu que nos ayuda con esta inteligencia. Experimentamos cuando estamos en la perspectiva de Dios, que todo encuentra su sentido, su cometido, aún hasta lo más doloroso.
 
Tenemos una hermosa y desafiante tarea en este tiempo: poner la mirada en Dios y desde Él mirar nuestra historia; y mirar toda nuestra historia y llevarla hacia Dios; y hacernos intensamente trabajadores en el proyecto de Dios, contemplativos en la acción.

A la Palabra, le digo


Espíritu de Dios, acompáñanos cada día con tu luz, para descubrir tus huellas; en los días en que parece menos evidente tu presencia también estás obrando, secretamente, aún sin que nos demos cuenta. Nos confiamos diariamente a tu asistencia, sabemos que estarás incondicionalmente a nuestro lado.