La Palabra me dice
“… se apareció primero a María Magdalena”. Debe provocarnos esta actitud de Jesús. Mujer y (ex)endemoniada, primera testigo de su resurrección. Debemos cuestionarnos por qué todavía seguimos construyendo o manteniendo estructuras machistas a pesar de la certeza del rol fundamental de la mujer en la historia de salvación (busquemos en el antiguo testamento, en la genealogía de Jesús, en la Virgen María, en Marta y María y tantas otras). “… no le creyeron… pero tampoco les creyeron”. Veo en estas frases una interpelación a mi falta de Fe, a mi siempre estar esperando una confirmación más. A mis negativas de navegar mar adentro, con la certeza de lo incierto. “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación”. Me siento implicado en este mandato, y agradezco la confianza de Jesús depositada en mí para tamaña misión. “¡Ay de mí si no predico el Evangelio!”
Con corazón salesiano
Madre Mazzarello que, junto a Don Bosco, busca dar libertad a las chicas mediante la educación en épocas aún más machistas que la nuestra. Hoy nuestras obras siguen ligadas principalmente a la educación. En ella podemos reformar (u, ojo, reforzar) concepciones machistas de actuar, juzgar, vivir. La educación debe ser liberadora de todo lo que oprime a hombre y mujeres. Solo puedo ser libre si mi prójimo también lo es. Misioneros y misioneras Salesianas que han hecho llegar la Buena Noticia a tantos lugares del mundo. Antorcha que ahora está en nuestras manos.
A la Palabra, le digo
Creo, Señor, en tu resurrección, que es la clave de todo destino. Creo que sos el Señor de la Historia. Creo que nos creaste a tu imagen y semejanza, varón y mujer. Creo en mi capacidad, regalada por tu amor, de dar a conocer la Buena Noticia junto a mis hermanos y hermanas… ¡Creo, pero seguí ayudándome a creer!
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