La Palabra me dice
En este texto es constante la alusión de la acción del Espíritu en la vida de las comunidades después de Pascua. “Él dará testimonio de mí”: La primera cosa que hace el Espíritu Santo es dar testimonio de Jesús. El Espíritu no es un ser espiritual sin definición. ¡No! Él es el Espíritu de la verdad que viene del Padre, y que será enviado por él mismo y nos introducirá en la verdad plena. En este texto Jesús no habla de “su Padre” sino “del Padre”, porque la relación con Dios como Padre va ser propia de todo hombre que responda a su llamada, que responda a su proyecto. “Y también ustedes darán testimonio”: Y nosotros al recibir el Espíritu Santo somos la prolongación de Jesús. Él mismo nos prometió su Espíritu, para que nosotros, después de su muerte y resurrección continuásemos su acción y fuésemos para la humanidad la misma revelación del amor del Padre. En esto consiste el dar testimonio. ¿Doy testimonio de Aquel a quien sigo? “Les voy a decir esto para que no se escandalicen”: Este aviso de Jesús es importante ya que, previene a los discípulos evitar su deserción en el futuro, porque pronunciarse a favor de Jesús trae consecuencias inevitables, como ser la marginación, la exclusión, el rechazo. ¿Somos conscientes en nuestro seguimiento de esto?
Con corazón salesiano
El Espíritu suscitó a Don Bosco, formó en él un corazón de padre y maestro capaz de una entrega total, lo guió para prolongar su carisma... De esta presencia activa sacamos la energía para nuestra fidelidad y el apoyo de nuestra esperanza.
A la Palabra, le digo
Te damos gracias Padre bueno por habernos regalado tu Espíritu Santo que se nos manifiesta a través de tantos hermanos y jóvenes, y por eso decimos: “Ven, Espíritu Santo, Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu. Que renueve la faz de la Tierra”.
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