La Palabra me dice
El Evangelio de hoy nos invita a meditar dos milagros de Jesús a favor de dos mujeres. El primero fue a favor de una mujer considerada impura por una hemorragia irregular, que padecía desde hacía doce años. El otro, a favor de una muchacha que acababa de fallecer “Se le acercó por detrás una mujer”. Durante la caminada, una mujer que sufría desde hacía doce años de hemorragia irregular, se acerca a Jesús en busca de curación. ¡Doce años de hemorragia! Por esto vivía excluida, pues, en aquel tiempo la sangre volvía impura a la persona. Otro evangelista, Marcos, nos cuenta que la mujer se había gastado todo su patrimonio con los médicos y, en vez de estar mejor, estaba peor (Mc 5,25-26). Había oído hablar de Jesús, y nació en ella una nueva esperanza. Decía: “Con sólo tocar su manto me salvaré”. El catecismo de la época mandaba decir: “Si toco su ropa, quedo impuro”. La mujer pensaba exactamente lo contrario. Señal de mucho valor, de mucha Fe. Señal de que las mujeres no estaban del todo de acuerdo con todo lo que las autoridades religiosas enseñaban. La mujer se acercó a Jesús por detrás, tocó su manto, y quedó curada. “¡Ten confianza, hija! Tu fe te ha salvado". Frase breve, pero que deja transparentar tres puntos muy importantes: (a) Al decir “Hija”, Jesús acoge a la mujer en la nueva comunidad, que se formaba a su alrededor. Ella deja de ser una excluida. (b) Acontece de hecho aquello que ella esperaba y creía. Queda curada. El catecismo de las autoridades religiosas no era correcto y que en Jesús se abría un nuevo camino para que las personas pudiesen obtener la pureza exigida por la ley y entrar en contacto con Dios. (c) Jesús reconoce que, sin la fe de aquella mujer, él no hubiera podido hacer el milagro. La curación no fue un rito mágico, sino un acto de fe. “Se presentó un alto jefe”. El jefe que se acerca a Jesús a pedir por su hija cree que Jesús tiene el poder de devolver la vida a la hija. Señal de mucha fe en Jesús, de parte del padre de la muchacha. Jesús se levanta y va con él. El evangelio de Marcos presenta los mismos dos episodios, pero con muchos detalles: el jefe se llamaba Jairo, y era uno de los jefes de la sinagoga. La muchacha no estaba muerta todavía, y tenía doce años, etc. (Mc 5,21-43). En seguida, Jesús va para la casa del jefe. Viendo el alboroto de los que lloraban por la muerte de la muchacha. En ese tiempo se acostumbraba a contratar para las ceremonias fúnebres los servicios con gente profesional, que con gritos, llantos, cantos y música apropiada expresaban el dolor de ese momento. Jesús manda que todo el mundo salga de la casa Dijo: “La muchacha no ha muerto. ¡Está dormida!”. La gente se ríe, la muerte era una barrera que nadie podía superar. Las palabras de Jesús tienen un significado más profundo aún. “¡No es muerte! ¡Ustedes están durmiendo! ¡Despiértense!”. Jesús no dio importancia a la risa del pueblo. Entró, tomó a la muchacha por la mano y se levantó. Marcos conserva las palabras de Jesús: “Talita kumi”, lo que quiere decir: Muchacha, ¡levántate! (Mc 5,41). La noticia se esparció por toda aquella región. Y la gente creyó que Jesús es el Señor de la vida que vence la muerte. Agradezco a Dios las veces en que he podido levantar la mano de personas, jóvenes, situaciones, etc., y ayudar a que la vida se restablezca.
Con corazón salesiano
Hay dos puntos importantes que se repiten en este evangelio: …La fe. Don Bosco tuvo como motor su Fe, nunca se desvaneció al enfrentarse con cada situación de su vida, ni siquiera hasta sus últimos días, donde dejo todo en manos de su Padre y su Madre. Una de sus frases era que la providencia siempre estaba junto a él. … y el amor al prójimo, desde chico, con un simple gesto de amor dejaba que sus compañeros copiaran la tarea en la escuela. No podía soportar que ellos cada día, llegaran sin la tarea cumplida… Este gesto de dar la mano para levantar, fue vivido con intensidad por María Romero Meneses, Hija de María Auxiliadora nacida en Nicaragua y que desarrolló una intensa labor de promoción integral en Costa Rica, a través de consultorios médicos, que brindan servicios gratuitos de medicina general y medicamentos básicos a quienes no tienen protección del seguro social, ofreciendo atención especializada con dentistas, oftalmólogos, pediatras y médicos generales, creando internados que favorecen a chicas que antes vivían en la calle, ofreciendo espacios de formación en oficios, construyendo viviendas y repartiendo a diario lo necesario para la alimentación de muchas familias y personas de escasos recursos económicos.
A la Palabra, le digo
Hoy, quiero hacer memoria de los momentos en que me he sentido excluido, y tratar de comprender lo que otros que “están fuera” viven hoy. Quiero desatarme de la venda que la sociedad tiene y convence, quiero ser ese manto de fe para muchos. Pero a veces me pregunto, ¿Tengo la fe para lograrlo? No quiero ser como ellos que se ríen, quiero despertar y empezar a vivir. Dame la fuerza y voluntad para lograrlo.
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