La Palabra me dice
Esta es una de esas lecturas que, a primera vista, suena un poco dura o exclusiva, pero es una invitación fascinante a la autenticidad. Jesús no está intentando esconder secretos, está señalando una realidad: la conexión espiritual depende de la disposición del corazón. Este pasaje de Mateo es una sacudida directa al corazón, especialmente en un mundo donde estamos bombardeados por estímulos, videos cortos y ruido constante. No se trata solo de "entender" un texto, sino de la actitud con la que te parás frente a la vida. Jesús describe una condición peligrosa: mirar sin ver y oír sin escuchar. Hoy en día, podemos pasar horas haciendo scroll en la pantalla, viendo mil cosas, pero sin que nada nos toque realmente el alma. Vivir o estar en modo avión. ¿Cuántas veces estás físicamente en un lugar (con tu familia, con tus amigos, en la oración) pero tu corazón está "cerrado" o en otro lado? El endurecimiento del corazón empieza cuando dejamos de asombrarnos y nos volvemos indiferentes a lo que pasa a nuestro alrededor.
Con corazón salesiano
Frente a esta Palabra, la mirada salesiana me lleva una dimensión importante del sistema preventivo, vivido y propuesto por Don Bosco. El tema de la presencia del educador salesiano, en medio de los jóvenes. Una presencia que acompaña y ayuda a estar atentos, para evitar experiencias negativas. Una presencia de atención amable y de cercanía. Presencia para ayudar a que todos participen de lo que se propone en el camino formativo. Una presencia que ayuda a vivir bien el momento presente. Una presencia atenta que estimula la participación. Una presencia que ayuda a poner el corazón en el presente.
A la Palabra, le digo
Señor Jesús, Hoy te pido que me quites las vendas de los ojos y el ruido de mis oídos. No quiero pasar por la vida solo "mirando" lo que otros hacen o "oyendo" palabras vacías; quiero ver tu presencia en lo que me pasa y escuchar tu voz en mi interior. Perdona las veces en que mi corazón se ha endurecido por el orgullo, por el miedo a lo que digan los demás o por la flojera de buscarte. |