La Palabra me dice
Jesús es acusado de realizar las obras de los milagros en nombre del demonio. Y dice: ¿Cómo el demonio va a expulsarse a sí mismo? Menciona que su fuerza le viene porque el reino de Dios ha llegado a nosotros. Al final, Jesús va a decir que el hombre en el que el mal espíritu se fue y vuelve a entrar, “ese hombre se encuentra peor que al principio”. Esta frase me hace pensar en nuestras recaídas espirituales, nuestras recaídas en el pecado: ¿cuántas veces nosotros nos cansamos de ser buenos? Hay una frase del libro El cansancio de los buenos: “(…) A veces el mundo aparece con tantas fuerzas que nos cansamos, nos cansamos de hacer el bien, de vivir el perdón, de vivir en la solidaridad, de vivir en la pureza, y empezamos a, como dice la canción popular, tropezar tantas veces en una misma piedra”. Nos pasa muchas veces que nos cuesta salir del fango. Si nos encontramos así, no nos olvidemos que nuestro Jesús es el Jesús de la Misericordia. El Reino de Dios es perdón, es Misericordia y Dios siempre nos da fuerzas para seguir adelante.
Con corazón salesiano
Don Bosco vivió una gran pasión por la salvación de la juventud, manifestándose testimonio creíble de Jesucristo y anunciador genial de su Evangelio, en comunión profunda con la Iglesia, en particular con el Papa. Vivió en continua oración y unión con Dios, con una devoción fuerte y tierna a la Virgen, por él invocada como Inmaculada y Auxiliadora de los cristianos, con el beneficio de experiencias místicas y del don de milagros para sus jóvenes. Que como él también nosotros podamos ser protagonistas en el trabajo por la salvación de los jóvenes.
A la Palabra, le digo
Le pedimos a Jesús la gracia de reconocer que el Reino de Dios ha llegado a nosotros y que, por lo tanto, buscamos realmente agradar a Dios y vivir siempre en su presencia. Que podamos contagiar a los demás esta gracia que Jesús nos ha regalado.
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