La Palabra me dice
Este canto queda dividido en dos bloques, que se cierran aludiendo a la misericordia divina. La primera parte el canto de María gira en torno a la actuación de Dios en su propia vida. Con su plegaria, María hace una relectura de cuanto le ha sucedido; viendo, para su sorpresa, que todo es fruto del querer divino, no puede por menos que expresar su admiración. Queda maravillada por lo que ella misma está viviendo porque lo contempla, no ya desde su propio proyecto personal, sino desde el proyecto de Dios. La segunda parte del cántico mariano alaba la actuación de Dios a favor de su pueblo. Saber a Dios interesado en la propia vida llevó a María a descubrir a Dios interesado en la vida de su gente. María no habla tanto de clases sociales, sino más bien de clases de corazones. ¿Y quién podrá decir de sí mismo que es uno de esos pobres de Dios? El «Magníficat» se ubica dentro del género literario común a todos los himnos o salmos de acción de gracias. La originalidad hay que ponerla en la asimilación personal de María de las grandes ideas bíblicas: - la misericordia de Dios, - la preferencia de Dios por los pobres y humildes, - su poder, su santidad y su fidelidad, y - las promesas que Él hizo a nuestros padres, los patriarcas.
Con corazón salesiano
"A inicios de 1887 terminó un último viaje a través de España, limosnando por encargo del Papa León XIII, que le había confiado la construcción de un templo al Sagrado Corazón en Roma. Estaba muy cansado pero el 14 de ese mes se halló presente en la gran ceremonia de consagración en la ciudad eterna. El día siguiente subió al altar del hermoso templo para celebrar la misa. Acababa de iniciarla cuando el secretario, Don Viglietti, que lo asistía, lo vio romper llorar: el llanto se repitió por quince veces durante la misa. Al final casi tuvieron que llevarlo a la sacristía, donde Don Viglietti le preguntó, sumamente preocupado: - Don Bosco ¿Qué le pasa? ¿Se siente mal? Don Bosco negó con la cabeza y contestó: - Tenía ante los ojos, viva, la escena de mi primer sueño, a los nueve años. Veía y escuchaba a mi mamá y mis hermanos que discutían sobre lo que yo había soñado...” En ese lejano sueño la Virgen le había dicho: "A su tiempo todo lo comprenderás". Ahora, mirando hacia atrás, le parecía comprender realmente todo." Cuando te das cuenta del paso de Dios en tu vida, brotan la alegría y los temores, y resulta inevitable alabarlo... Imagino lo que sintió Don Bosco en ese momento, cuando el "A su tiempo lo comprenderás" dejó de ser promesa y se hizo presente... Quizás esas lágrimas fueron su "Magnificat".
A la Palabra, le digo
Aprendiendo a discernir los comportamientos de Dios en nuestra propia historia, rastreamos las maravillas de Dios en la historia de los nuestros. No pasamos por alto que, para convertir nuestra oración en evangelio, proclamado ante el prójimo a quien servimos, nuestra alabanza, tenemos que llevar a Dios en nuestro seno: rogamos, pues, que se haga un lugar en nosotros, para que nuestra plegaria sea testimonio de Dios. Como lo fue durante la vida de María.
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