Evangelio del Dia

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Jueves 05 de Noviembre de 2026

Lc. 15, 1-10

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos».

Jesús les dijo entonces esta parábola: «Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido". Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse».

Y les dijo también: «Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido". Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte».

La Palabra me dice


La vida es también ir dejando cosas en el camino. Aprender a decir “adiós”. Adiós a la infancia cuando crecemos, adiós a la juventud cuando sigue pasando el tiempo, adiós a las personas que parten antes que nosotros a la Casa del Padre. Pero la vida es también un camino de “bienvenidas”, de invitaciones, de grandes hermosuras. EL buen Pastor nos está buscando. También la mujer nos está buscando, entonces la alegría reina: “Alégrense conmigo porque encontré la oveja que se había perdido”.


Con corazón salesiano


Para Don Bosco y los misioneros que partían. Era tiempo de despedidas, para los que dejaban Turín, pero también eran tiempos en los que se transformaban los adioses en un A-DIOS. Ellos dejaban mucho campo atrás: familia, amistades, geografías y experiencias pastorales muy intensas y no fáciles de olvidar. Pero tendrían también una vida nueva, otra familia y amistades y experiencias pastorales muy intensas por vivir. En resumen: mucho por descubrir y mucho por vivir.


A la Palabra, le digo


Jesús, Buen Pastor, te damos gracias porque no cesas de buscar a quienes nos hemos extraviado transitado por caminos equivocados, o hemos bebido en aguas contaminadas. Te pido, Señor, que me ayudes a levantar la cabeza, a descubrir nuevos horizontes y a beber en las aguas limpias de tu Gracia. Amén