La Palabra me dice
Jesús pasa toda la noche en oración antes de elegir a los Apóstoles. Me hace pensar que toda misión comienza en el encuentro con Él mismo. No llama a personas perfectas, sino a hombres concretos, con historias, capacidades y también limitaciones. Jesús también me llama por mi nombre y me invita a confiar, incluso cuando no tengo todas las respuestas. La vocación no es tener todo claro, sino animarse a decir: "Señor, aquí estoy".
Con corazón salesiano
Don Bosco supo descubrir que la misión se juega en la cercanía; estar con los jóvenes, compartir su vida, escucharlos y caminar a su lado. Ser salesiano también significa bajar de la "montaña" de la oración y salir al encuentro de las personas, llevando esa fuerza que viene de Jesús. Muchas veces una palabra, una sonrisa, un mate compartido o simplemente estar presente puede convertirse en una pequeña forma de sanar y devolver esperanza. Como Don Bosco, estamos llamados a estar donde están los jóvenes y hacerles sentir que Dios los ama.
A la Palabra, le digo
Jesús, gracias por llamarme y confiarme una misión. Ayúdame a no olvidar que antes de ser enviado necesito volver siempre a Tí. Cuando tenga miedo, dudas o cansancio, recuérdame que no camino solo. Dame un corazón salesiano, alegre y disponible, para poder decir cada día: "Señor, aquí estoy, envíame donde me necesites". Qué mi vida pueda ser, para algún joven, un pequeño signo de tu amor.
|