Evangelio del Dia

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Jueves 15 de Octubre de 2026

Lc. 11, 47-54 

«¡Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado! Así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes les construyen sepulcros. Por eso la Sabiduría de Dios ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán y perseguirán a muchos de ellos.

Así se pedirá cuenta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo: desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto.

¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden».

Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas y tendiéndole trampas para sorprenderlo en alguna afirmación.

La Palabra me dice


Las palabras de Jesús contra los fariseos y Doctores de la ley siguen subiendo de tono. El Maestro no solo enseña, cura, hace milagros. También denuncia. Se hace de enemigos que poco a poco buscarán la forma para eliminarlo. Jesús no se cansará de hablar de su Padre, que en definitiva es lo que le costará la muerte en cruz. Aquí también descubrimos una actitud que tenemos que acrecentar, cultivar y actuar: hablar abiertamente de nuestras convicciones religiosas, hablar de nuestra fe, ante todo con nuestra vida, utilizar los medios que tengamos a nuestro alcance para difundir la propuesta de Jesús, que con certeza tiene que convivir con otras propuestas en nuestra sociedad pluralista.


Con corazón salesiano


El P. Fabio Attard, Rector Mayor de los Salesianos de Don Bosco nos recuerda:

“A menudo corremos el riesgo de contentarnos con un conocimiento superficial. Repetimos clichés sobre Don Bosco sin conectar con los desafíos de hoy. El verdadero conocimiento del fundador exige leer la realidad actual con su valentía, buscando respuestas audaces para las nuevas necesidades de la juventud marginada. Solo así mantenemos vivo el fuego de su carisma en los tiempos contemporáneos”. 


A la Palabra, le digo


Señor Jesús, concédeme la gracia de guardar tu Palabra en silencio.

Que tu mensaje repose en mí y moldee suavemente mi manera de actuar.