La Palabra me dice
Las palabras de Jesús, con sinceridad, me chocan al proponer el amor a los enemigos. Seguir a Jesús comporta un posicionamiento que difiere del sentido común, como algo que se transita naturalmente. Implica un desafío y una experiencia. El desafío del amor sin exclusiones, hasta los enemigos, y la experiencia creyente de la paternidad misericordiosa de Dios. Tampoco ésta es transparente y naturalmente accesible; requiere de una capacidad integral para ver.
Con corazón salesiano
Don Bosco hizo experiencia de la paternidad de Dios comenzando desde su propia crianza. Así lo transmitió en sus conocidas Memorias del Oratorio al rememorar las reflexiones maternas ante las circunstancias de la historia familiar de los Bosco – Occhiena. Aquella confianza del punto de partida floreció en innumerables empresas y corazones que se sumaron a la misión salesiana. Don Bosco nos renueva el testimonio de Jesús sobre la paternidad de Dios: “Dibuja el signo de la cruz sobre mi vida, guía mi mano temblorosa, tú que sabes de la fe. … porque adivino en mi gozar por tu presencia la mirada de otro Padre, la asistencia de su amor”
A la Palabra, le digo
¡Señor, que hagamos experiencia profunda de tu amor misericordioso, en la lectio de cada día, en el patio y en los más humildes!
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