La Palabra me dice
"Un propietario que salió muy de madrugada [...] Volvió a salir a media mañana [...] Volvió a salir al medio día y a media tarde [...] Al caer la tarde salió de nuevo..." Me asombra la actitud del propietario. Continuamente sale. Siempre buscando. ¡Pareciera que no permanece en su viña el tiempo necesario! Allí, en la viña, está en su territorio. La seguridad que brinda permanecer en mi lugar es, de algún modo, rechazada por el propietario que siempre sale a buscar a otros. Él se desinstala. Queda en la intemperie, en la calle, en la plaza. Dios da siempre el primer paso en mi búsqueda. Me sale a buscar a donde estoy. Me recoge como estoy. Si no me dejé encontrar, volverá para encontrarme en otra ocasión. No desiste. Aunque, por supuesto, respeta mi libertad de ir, o no, a su viña. "¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea generoso?". La gracia es gratis. No me llamó porque lo merezco. No me entrega lo que me corresponde. Me entrega lo que Él quiere darme: siempre desbordante. Aceptar la gratuidad de Dios es un trabajo arduo y vital en mí, pero posible. Aceptar Su gratuidad sobre la vida de aquellos que mi hombre viejo juzga como no-merecedores... me es dificultoso. Él me ama no porque yo sea bueno, sino porque el bueno es Él. Esto desafía mi modo, tan natural, de cuidar mi dignidad. Sólo su Gracia me puede abrir a lo gratuito.
Con corazón salesiano
Don Bosco sale a buscar a los chicos fuera, donde ellos están. La vereda, la calle, es su praxis, es dimensión cardinal de toda obra salesiana... de todo corazón salesiano. “En lo que se refiere al bien de la juventud en peligro o sirve para ganar almas para Dios, yo me lanzo hasta con temeridad”. (MB XIV, 662). "... enviado por Dios, [...] el salesiano es abierto, cordial, y está dispuesto a dar el primer paso...". (Constituciones sdb 15).
A la Palabra, le digo
Mi seguridad me esclaviza. Mi bienestar se me presenta como límite. ¡Señor, sacame de mi mundo cerrado y perfecto, donde tengo mi vida como eje! Haceme cercano. Haceme dócil a tu llamado. Sé que me esperás en la vereda, donde no soy dueño, donde están los que piensan distinto, los que ven de otro modo, donde mi palabra no tiene tanto peso como en mi territorio, donde soy uno más. Vos saliste de tu patria trinitaria para buscarnos. Vos hiciste salir a Juan Bosco de su sistema clerical cerrado, ordenado y tranquilo para buscar a los que amás. Vos podés hacernos salir al encuentro de los que, aún sin saberlo, te esperan y te necesitan tanto, tanto... |