La Palabra me dice
Esta palabra despierta en nosotros, por un lado gratitud a Jesús, que nos confronta, nos sacude, nos llama con claridad la atención. Agradecer que con corazón de Buen Pastor, y porque nos ama, nos invita a que los dones de Dios, los signos de su amor nos lleven a una sincera conversión. Esta palabra nos advierte ante el peligro de ser consumistas de sacramentos, de prácticas religiosas, pero sin dejarnos convertir nosotros en signos del Reino de Dios. Nos advierte también de no sentirnos mejores que los demás. Ante la posibilidad de recibir con frecuencia los signos de salvación, mayor debe ser el esfuerzo por dar frutos de conversión.
Con corazón salesiano
Ante esta Palabra de Jesús, podemos pensar en la gran educadora en la fe, de Juan Bosco, mamá Margarita. Una mujer que sabe traducir en obras su profunda fe. Una madre que con verdadera sabiduría del corazón, educa a sus hijos en una fe, de profunda piedad, que se traduce en la caridad concreta y operativa. Sabe levantar los ojos al cielo, le enseña a sus hijos a rezar, y a su vez los hace capaces desde su pobreza y pequeñez salir al encuentro de los vecinos. Su mirada creyente antes los signos de Dios, la lleva a una total entrega junto a su hijo Juan, a ser en su persona, signo claro de la bondad de Dios para los pobres.
A la Palabra, le digo
Jesús enséñame tu modo De hacer sentir al otro más humano Que tus pasos sean mis pasos Mi modo de proceder Jesús hazme sentir con tus sentimientos Mirar con tu mirada Comprometer mi acción Donarme hasta la muerte por el reino Defender la vida hasta la cruz Amar a cada uno como amigo Y en la oscuridad llevar tu luz.
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