La Palabra me dice
El Evangelio de hoy habla de un hombre poseído por un demonio que lo mantenía “mudo”, acción, como tantas otras, que realiza Jesús como signo de su presencia en el mundo, presencia del Reino de Dios. La mudez, bien puede representar como este hombre, a la realidad de su pueblo maltratado por el poder opresor y las injusticias de su tiempo. La acción salvadora del Señor también tiene su resonancia en la clase dirigente de su tiempo. Para ellos también hay un mensaje. La respuesta a la acción de Jesús es diferente de parte del endemoniado y de parte de los fariseos. La mirada salvadora y redentora de Jesús advierte, más allá de toda crítica o comentario a su obra, la multitud de necesitados; por eso llama a colaborar con él.
Con corazón salesiano
El corazón de la misión salesiana está en el “DA MIHI ANIMAS CAETERA TOLLE”: El programa espiritual y apostólico de Don Bosco y la razón de su incansable actividad por buscar la gloria de Dios y la salvación de las almas. Jesús mostró su Pasión Misericordiosa por el hombre, Don Bosco mostró su pasión por los jóvenes hasta consumar su vida en este mundo. Así fue su respuesta al llamado de Jesús a trabajar por el Reino. El “Da Mihi Animas, Caetera Tolle”, “dadme almas y llévate lo demás”, es la síntesis de nuestro ser salesiano, de su comprensión vital depende nuestra autenticidad salesiana por la salvación de los jóvenes.
A la Palabra, le digo
Meditemos sobre las causas que tienen a tantos jóvenes en la “mudez”, en la “parálisis”, en la “opresión”. Capacitémonos en el diálogo plural y respetuoso para llegar a todos, incluso a ciertos opositores de la acción evangelizadora de Dios. Recemos las Bienaventuranzas mencionando en el hoy de nuestro tiempo la igualdad de los derechos humanos inalienables para devolver la dignidad al hombre. Necesitamos comprometernos radicalmente, apasionados del Reino de Dios si queremos realizar una verdadera acción liberadora. |