La Palabra me dice
Cuando des limosna… Cuando ores… Cuando ayunes… Supongo que el listado de actitudes y actividades podría haber seguido. Pienso y siento que lo que Jesús está compartiendo con la gente es una idea, para Él, fundamental: No podemos ni debemos vivir desde las apariencias, sino desde nuestra más honda verdad. Vivir desde las apariencias puede que, en ocasiones, nos permita ganar algunos aplausos y sacar algunas ventajas, pero no da sentido a nuestra existencia. Jesús nos invita a vivir desde la verdad, desde lo que somos auténticamente, desde lo profundo del corazón. Es ahí donde la vida de cada uno de nosotros adquiere sentido y plenitud, aunque quizá eso no tenga mucho reconocimiento social. Somos lo que somos delante de Dios, nuestro Padre. Él ve lo que hay, lo que siente y vive nuestro interior. Eso basta. Ese es el lugar donde necesitamos encontrarnos para recibir el don gratuito de Dios.
Con corazón salesiano
La espiritualidad salesiana que don Bosco nos enseñó a vivir apunta a que vayamos recorriendo, junto a Jesús, y en comunidad, el camino que nos ayude a descubrir el don de Dios presente en nuestra vida y en lo cotidiano. Las vidas de Domingo Savio, Miguel Magone y Francisco Besucco, escritas por nuestro padre son un claro testimonio de esto. Cada cual con su respectiva historia fue haciendo ese camino de liberarse de aquellas cosas que, quizá de momento, podían aportar algún que otro momento de expansión y aparente sensación de libertad. Pero ha sido en el encuentro con su humanidad más honda, y con Jesús, donde sus vidas han alcanzado la madurez necesaria para ser auténticos discípulos misioneros del Evangelio.
A la Palabra, le digo
Señor Jesús, enséñanos el camino de la verdad. Esa verdad que nos habita, nuestra propia verdad de seres humanos, la verdad de ser discípulos/as. Queremos recorrer ese camino de la verdad, queremos dejar de vivir de apariencias y ser aquello que Vos soñas para nosotros. Amén.
|