Evangelio del Dia

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Miércoles 10 de Junio de 2026

Mt. 5, 17-19

«No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.

Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.

El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.»

La Palabra me dice


Tantas leyes, tantas normas…No basta cumplir normas, hay que amar, comprender, acompañar. Jesús nos señala la manera sencilla de cumplir y de enseñar, especialmente con el ejemplo de vida. Esta es una clave para construir la comunidad de fe que entrelaza a tantas personas en el seguimiento de Jesús. Con nuestra forma de ser individual aportamos en la acción cotidiana esos rasgos propios de una persona creyente, adherida a la persona de Jesús, más allá de las leyes y prescripciones. La raíz judaica del cristianismo ha dejado una marca en el legalismo que preocupa a algunas personas. Ante la necesidad de la ley necesitamos ser libres especialmente en los momentos de las relaciones con los demás, con el equilibrio sensato y realista de cada situación. Lo peor que nos puede ocurrir es que seamos tan duros como aquello que no queremos ser.


Con corazón salesiano


“No basta amar a los jóvenes; es necesario que ellos se sientan amados.”

Don Bosco no era legalista, y no creía que muchas leyes fueran la clave de la disciplina. Su enfoque era mucho más profundo y evangélico.

No buscaba formar jóvenes que obedecieran por miedo, sino por convicción. Por eso su sistema se basa en la Razón, la Religión y la Amabilidad (amor).

Lo más importante no eran las normas, sino el ambiente: Un clima de familia, cercanía y presencia del educador. Como dicen los textos salesianos, la educación se daba en un ambiente donde había confianza, relaciones cercanas y alegría compartida.

No abolir la ley, sino llevarla a su plenitud en el amor.


A la Palabra, le digo


Jesús, Maestro bueno,

enséñame a vivir como Don Bosco,

no buscando solo cumplir normas,

sino amar de verdad.


Que no imponga reglas con dureza,

sino que acompañe con paciencia,

con razón, con fe y con amabilidad.


Hazme cercano,

para que otros descubran en mi presencia

tu amor que educa y transforma.