Evangelio del Dia

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Sábado 06 de Junio de 2026

Mc. 12, 38-44

Y él les enseñaba: «Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los banquetes; que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con más severidad».

Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia. Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre. Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir».

La Palabra me dice


Hoy podemos detenernos en estas dos expresiones: “Cuídense”, “Jesús se sentó”.

La sugerencia que nos hace Jesús es de suma necesidad. Hoy en el mundo estamos cada vez más sensibles en el cuidado de la otra persona, del planeta, de las relaciones entre nosotros. Pero aquí Jesús nos advierte sobre la presencia de un grupo de personas que abundan en nuestros ambientes: la persona autoritaria. De esa forma tóxica tenemos que cuidarnos. Viendo a los demás, aunque comenzando por nosotros.

Es así que viene la segunda escena: sentarse para ver la realidad. Y allí descubrimos a las personas buenas y honestas. Esa mirada es indispensable para que nosotros encontremos a tantas personas valiosas que viven a nuestro lado. Las mejores personas son las más humildes, las más verdaderas que saben dar, entregar, donar todo lo que son con la renuncia paciente, con el ofrecimiento del tiempo, con el acompañamiento silencioso, con la presencia inclaudicable, con la alegría fresca y radiante y también con las pocas monedas que tienen en sus bolsillos.


Con corazón salesiano


Ahora recordemos dos aspectos de Don Bosco: su autoridad y su generosidad.

Don Bosco no fue autoritario, sino que se destacó por ser un padre con autoridad moral. Su pedagogía, conocida como el Sistema Preventivo, se basaba en la idea de que el educador debe ser amado, no temido, eliminando el uso de castigos físicos o imposiciones rígidas.

Además, su generosidad fue absoluta y se manifestó como una entrega total de su tiempo, salud y bienes materiales para el bienestar de los jóvenes más necesitados. Su vida se definió por un desprendimiento radical, llegando a afirmar que "hasta mi último aliento será para mis muchachos”.


A la Palabra, le digo


Jesús, ayúdame a ser una persona generosa para que sea capaz de respetar a los otros y de ese modo construyamos la comunidad. Que me lleve siempre a renunciar a mi egoísmo sombrío e idiota.