Evangelio del Dia

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Viernes 15 de Mayo de 2026

Jn. 16, 20-23a

«Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo.

La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le llegó la hora; pero cuando nace el niño, se olvida de su dolor, por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo.

También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar. Aquel día no me harán más preguntas.»

La Palabra me dice


“Su tristeza se convertirá en gozo”: Para describir el dolor de los discípulos el texto utiliza dos textos clásicos: llorar y lamentarse por la pérdida, por la ausencia de Jesús; ahora bien, es interesante porque inmediatamente les anuncia el cambio de situación, “su tristeza se convertirá en alegría”. La tristeza es el sentimiento de la comunidad ante la prueba dolorosa. El contraste a esta tristeza es la alegría del resucitado, alegría que nadie nos podrá quitar.

“La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le llegó la hora; pero cuando nace el niño, se olvida de su dolor”: La imagen del parto se sitúa en la perspectiva muerte-resurrección de Jesús y la tristeza-alegría de los discípulos, la muerte es prenda de resurrección y vida. La mención de la hora de la mujer recoge el tema de la hora de Jesús como manifestación suprema del amor de Dios y el paso de Jesús al Padre.


Con corazón salesiano


La alegría en Don Bosco es fundamental en su propuesta educativo-evangelizadora. Se nutre de la certeza de la presencia del Resucitado y es criterio que permite “diagnosticar” cómo anda la relación con Dios y con uno mismo. Para nosotros la base de toda santidad consiste en estar siempre alegres. (MB VI, 356). Muéstrate siempre alegre, pero que tu sonrisa sea sincera. (MB VI, 697). ¡Mi mayor satisfacción es verte alegre! (MB IX, 627).


A la Palabra, le digo


Ante esta Palabra contemplo mis tristezas y alegrías. Mirando la fuente de ambas agradezco aquellas auténticas y sanas, a la vez que te pido me libres de penas y euforias tramposas y engañadoras. Te agradezco la fecundidad de muchos de mis dolores y la invitación renovada que me hacés a una alegría vital y esperanzada: que sea una verdadera buena noticia para muchos jóvenes!