La Palabra me dice
"El que cree en mí". ¡a cuántos debo mi fe actual! Miro hacia atrás y doy gracias por mi familia que me acompañó, los sacerdotes y catequistas que me ayudaron a crecer y vivir los sacramentos, a tantos jóvenes con los que he compartido el proyecto de Jesús. Me detengo a nombrarlos y agradecer con y por ellos. "Yo soy la luz". todos los días son Pascua para los que creemos en el Señor. Luz de su Espíritu en mi corazón. Luz de su vida y su gracia que contagio y llevo a los demás. Luz de alegría compartida en el rostro de tantos jóvenes que empiezan a ver... "La Palabra lo juzgará en el último día". debo revisar mis actitudes frente a la Palabra. Si está presente y activa todos los días en mis manos. En la preparación de mis catequesis y homilías. Si la amo, la beso, la asimilo, la estudio con el corazón. Como para Ezequiel debe ser dulce en mis labios.
Con corazón salesiano
"Dios congrega nuestra comunidad y la mantiene unida con su invitación, su Palabra y su amor" (C 85). Con qué amor y predilección Don Bosco desparramaba y sembraba la Palabra del Señor entre sus muchachos. "La Palabra escuchada con fe, es para nosotros, fuente de vida espiritual, alimento para la oración, luz para conocer la voluntad de Dios... Teniendo diariamente en nuestras manos la Sagrada Escritura, como María acogemos la Palabra y la meditamos en nuestro corazón, a fin de hacerla fructificar y anunciarla con celo" (C 87). María y Don Bosco, oidores y seguidores de la Palabra.
A la Palabra, le digo
María, ayudame y enseñame a cultivar la Palabra en mi corazón, como lo hiciste vos, como la vivió Don Bosco. Este domingo pasado, 4º de Pascua fue el domingo vocacional: que tu Palabra, Jesús, siga alimentando mi entrega, siga iluminando mi camino y el de mis jóvenes, me siga ayudando a discernir mi camino y el de nuestra comunidad. Danos, Padre, la capacidad de escucharte y de comunicar a los demás tu Palabra como lo hizo Jesús. Que así, te descubran en mi vida y en la de cada uno con los que caminamos juntos. Haceme valorar todos los días, Padre Dios, el rezo y celebración de la liturgia de las horas, donde te encuentre y me encuentre, donde te saboree y crezca en la intimidad con vos.
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