Evangelio del Dia

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Jueves 16 de Abril de 2026

Jn. 3, 31-36

«El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz. El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él».

La Palabra me dice


Jesús es el que “viene de lo alto”, del cielo, que para la Escritura es el ámbito del amor, de lo gratuito, de lo auténtico, de lo profundo, de la Vida para todos. En la sociedad y muchas veces en mi propia comunidad, por el contrario, en nuestras actitudes y reacciones salen a relucir satisfacciones personales, apariencias, nuestro propio bienestar a costa de los otros…

Dios les da el Espíritu sin medida: el Dios de Jesús es un Padre que ama y se da totalmente. ¿Cuántas veces lo veo en mi vida más bien como Juez o como ausente?

Miro a mi alrededor a tantos adolescentes y jóvenes que esperan, necesitan, buscan una Vida plena, verdadera, inclusiva.


Con corazón salesiano


El espíritu salesiano es “imitación” de Jesucristo, que se siente amado por el Padre y enviado como Buen Pastor. Don Bosco irá descubriendo progresivamente el significado de todo desde su “sueño de los 9 años”.

Para él, el “espíritu de familia”, característica original del oratorio de Valdocco, refleja el amor trinitario y se construye a través de la confianza, de la generosidad y de la amistad.

“Vivir en la presencia de Dios”: con esta expresión proponía a sus primeros colaboradores y a los jóvenes del Oratorio una manera de vivir el Evangelio sin alejarse de la vida cotidiana.


A la Palabra, le digo


Padre nuestro que estás en el cielo, te agradezco tu gratuidad, tu preocupación por todos, a pesar de que muchas veces me veo interesado o mezquino, preocupado por mí o por unos pocos.

Danos nuestro pan de cada día, el que logramos gracias al trabajo, que, como tu papá San José, nos hace “co-creadores” del mundo.

Que venga tu Reino, que sepa imitar a tu Hijo Buen Pastor en el amor personal por cada joven, especialmente por los más necesitados o en peligro.