La Palabra me dice
Mirando el texto, descubrimos que a pesar de caminar juntos, no todos tienen la misma meta, ni la misma intención. Unos caminan hacia la Pascua, otro camina tramando la traición, la muerte. Vemos en el texto la trama del camino hacia la Pascua. Un paso que se prepara, se celebra. En lo mejor del compartir se anuncia la traición. Como suele ocurrir, nos mueve a la pregunta, ¿seré yo maestro? Escuchamos el anuncio de Jesús, que se acerca su hora y la traición en el seno de la comunidad. A la pregunta de Judas, la respuesta es contundente: “tú lo has dicho”. De cada uno depende elegir, caminar hacia la Pascua, o caminar hacia la entrega traicionera por apego al dios dinero. La palabra nos propone actuar, transitando hacia la Pascua, como entrega creyente en fidelidad al Padre, o recorrer el camino del traicionero individualismo. Nos podemos preguntar: ¿actuó del lado de la comunidad, o me mueve mi acción mi propio egoísmo?
Con corazón salesiano
Frente a este texto que se nos propone, el corazón salesiano, con gratitud hace memoria, de las opciones valientes de los primeros misioneros en nuestra tierra. En ellos descubrimos lo que significa caminar, salir hacia lo desconocido con el corazón encendido por el ideal misionero. No se dejaron ganar, por lo más cómodo o el propio gusto. Así lo vivió Don Bosco, cuando busca ser fiel al llamado de Dios, frente a propuestas seguras donde vivir su sacerdocio. Los misioneros, en su andar no dudan en arriesgar su propia vida, por defender al débil, al pobre, frente a la prepotencia del poder y del dinero. Pondrán su propio cuerpo, lo mejor de sí para preparar la Pascua en el corazón de la gente que van encontrando en su andar incansable. Recorrerán distancias, enfrentarán peligros, sufrirán naufragios, frío, hambre, persecución, pero nada de eso los apartó de su misión de anunciar el Evangelio de Jesucristo. Dice el proyecto de vida de los salesianos hablando de Don Bosco, no dio un paso, no pronunció palabra que no buscará la salvación de las personas. Ese coraje y audacia de los primeros nos debe animar y cuestionar hoy en nuestra misión.
A la Palabra, le digo
Danos la gracia de caminar en comunidad, como Pueblo, hacia la Pascua. Libéranos de la mirada mezquina del individualismo que tantas veces nos lleva a traicionar tu proyecto. Danos al valor y el coraje de los primeros misioneros, para seguir hoy siendo alegres sembradores de los valores del Reino, en la defensa y servicio a tu presencia en los pobres, en los más débiles.
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