Evangelio del Dia

Buscar por fechas

Martes 17 de Marzo de 2026

Jn. 5, 1-3a.5-18

Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos. Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, lisiados y paralíticos.

Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: «¿Quieres curarte?».

Él respondió: «Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes».

Jesús le dijo: «Levántate, toma tu camilla y camina».

En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado, y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: «Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla».

Él les respondió: «El que me curó me dijo: "Toma tu camilla y camina"».

Ellos le preguntaron: «¿Quién es ese hombre que te dijo: "Toma tu camilla y camina"?».

Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí. Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: «Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía».

El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado. 

Él les respondió: «Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo». Pero para los judíos esta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre.

La Palabra me dice


“¿Quieres curarte?”. Llama la atención que salga de Jesús la pregunta. Estamos acostumbrados a ver cómo la gente se acerca a Jesús para pedir la sanación de tal o cual enfermedad, incluso hay pasajes donde pareciera que le escapa a esos pedidos. Aquí es el mismo Jesús el que se ofrece a curar a paralítico. 

¿Qué habrá sido lo que le impactó de esta persona? El ver cómo estaba tendido y la cantidad de años que llevaba en esa situación, según el texto. Muchos años, por cierto… 

Jesús se conmueve al escuchar que, aunque lo intenta, no puede. El hombre intenta bajar a la piscina cuando el ángel remueve las aguas para llevar la sanación a los enfermos, pero siempre llega tarde. Su misma situación lo impide. 

Jesús, ve sus ganas de vivir, y ve también su esfuerzo, y decide intervenir. Imaginemos la alegría de este hombre al poder caminar, poder cargar su camilla, esa a la que estuvo atado tantos años. Ahora podía hacerse cargo de su propia vida, con esperanza renovada. 


“Era un sábado”. Y esto generó un serio problema para Jesús. Los guardianes de la ley y el orden religioso cuestionaron al recién curado que llevara la camilla consigo. No estaba permitido. 

Caminar después de 38 años de estar paralítico… ¡y lo que ven es que carga la camilla en sábado! No hay peor ciego que aquel que no quiere ver, dice el refrán. Y aquí queda demostrado al cien por ciento. 

Detrás de este signo de Jesús, está la manifestación de un Dios que ama la Vida y ama ver vivir intensamente a sus hijos. 

El ejercicio del amor, siempre será lo más importante a los ojos de Dios. Aún cuando amar nos lleve, a veces, a romper con algunas normas y tradiciones un tanto opacas. 


“No vuelvas a pecar de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía”. Llama la atención también la armonía entre salud física y salud espiritual. El pecado también nos enferma. En este tiempo cuaresmal puede ser un buen tema de reflexión. 


Con corazón salesiano


Don Bosco también se conmueve al ver tantos adolescentes y jóvenes llenos de vida en las cárceles. En esos lugares oscuros y llenos de maldad pasan sus días, se atrofian sus sueños, su espíritu y sus ganas de vivir.

Algo tiene que hacer. Les propone un camino: la amistad. Es un camino que le inspiró Aquél que lo llamó a estar en medio de los muchachos. “A estos amigos tuyos, deberás ganarlos con la mansedumbre y la caridad”. 

Y se pone en movimiento. 

Ponerse en movimiento para ayudar a caminar a tantos adolescentes y jóvenes heridos, lastimados, ninguneados por la sociedad, no le será fácil. Le traerá más de un problema, incomprensiones, rechazos, hostigamientos, persecución. 

Pero la fuerza de la vida y de la caridad siempre es más poderosa que las fuerzas oscuras del mal. 

Don Bosco se anima y nos anima a este camino de amistad con aquellos a los que la vida a muchas veces les trata mal. La amistad salesiana es fuerza revitalizante, es modo de llegar al corazón herido de los jóvenes y de los pobres y devolverles la alegría de vivir, de darles nuevos motivos para creer y para amar. 


A la Palabra, le digo


Señor Jesús, danos un corazón grande para amar, así como lo hiciste Vos, así como lo supo hacer Don Bosco. 

Que no nos acobardemos ante aquellos que pueden ponernos trabas. Que podamos poner nuestra mirada y nuestra confianza en Vos. Ayudanos a creer en la fuerza de la vida y del amor, más allá de todo. Amén.