Evangelio del Dia

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Martes 03 de Marzo de 2026

Mt. 23, 1-12

Entonces Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: 

«Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar "mi maestro" por la gente. En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen "padre", porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco "doctores", porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. El más grande entre ustedes será el que los sirva, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado».

La Palabra me dice


Jesús pone en evidencia la forma particular que tenían los escribas y fariseos para ejercer la autoridad, con hechos y con palabras. Lo tenemos en cuenta, pues, en nuestras comunidades para evitar estos anti testimonios de aquellos que nos animan. Aun así, sabiendo que esta expresión de nuestro humanismo muchas veces nos divide y nos desgasta, el verdadero Maestro nos propone el servicio como la única forma de gobernar. Servir a los demás será la exclusiva preocupación del guía de la comunidad. En las primitivas comunidades cristianas este renglón se cumplía (y aquí suena muy bien la palabra “cumplir”, porque se actualizaban las palabras de Jesús) con la mirada libre y sin intereses personales para crear la fraternidad. Esta palabra, aunque parece estar dirigida a un grupo específico de la comunidad, nos compromete a todos por igual. Creo no equivocarme en decir que los más humildes son los que más sirven en nuestros ambientes comunitarios. Por eso no podemos quedar atrapados por la retórica de “¡Ah, eso a mí no me corresponde!”. Jesús nos invita a practicar el servicio.


Con corazón salesiano


El servicio de Don Bosco siempre estuvo organizado. Su trabajo comenzó en Turín y luego se trasladó por el mundo. En 1854, dirigiéndose al grupo de jóvenes con los que fundó una congregación religiosa, Don Bosco dijo: “Nuestra Señora quiere que fundamos una Sociedad. He decidido que nos llamaremos Salesianos. Pongámonos bajo la protección de San Francisco de Sales”. Varios años después, en 1859, Don Bosco fundó la Congregación Salesiana. También en 1872 cofundó, junto con María Mazzarello, la Comunidad de las Hijas de María Auxiliadora. Una congregación que haría un trabajo similar al de San Juan Bosco, pero con mujeres. Para 1875, enviaría misioneros a varias partes del mundo, con el trabajo de trabajar por los pobres, los jóvenes y crear una sociedad más equitativa y cristiana.


A la Palabra, le digo


Querido amigo Jesús, luego de escuchar tus palabras estoy disponible para servir. Caminaré contigo, conociéndote, conociendo a mis hermanas y hermanos y conociéndome para ser un instrumento útil en la construcción de la comunidad de fe.