Evangelio del Dia

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Lunes 02 de Marzo de 2026

Lc. 6, 36-38

«Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.

Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».

La Palabra me dice


El tiempo de Cuaresma se presenta oportuno para interiorizar nuestra vida, enfrentándonos a nosotros mismos para animarnos a dar una respuesta sincera a la opción que hicimos al aceptar a Jesús y su propuesta. Son momentos de silencio, de reflexión, de celebraciones austeras. Sin embargo, también en este tiempo ponemos en movimiento la caridad practicando la misericordia, la compasión, el hablar bien de las otras personas, en el dar, en el entregar, en la generosidad. Esta última virtud es indispensable para ir clausurando en nosotros la nefasta aparición de la auto referencialidad. El correlato que propone Jesús es claro: “La medida con que ustedes midan también se usará para ustedes”. Aquí tenemos la oportunidad de practicar la generosidad en sentirnos disponibles para lo que los otros necesiten. Serán pequeños o grandes ofrecimientos de tiempo, acompañamiento, ayuda económica, momentos de oración, esperas… Siempre vamos a agregar algo de más, para que a nadie le falte nada.


Con corazón salesiano


¡La generosidad de Don Bosco fue inagotable! Estamos en el año 1846. En el domingo de Pascua finalmente el oratorio tiene su morada estable: un prado y el cobertizo Pinardi, en la zona de Valdocco. El 3 de noviembre mamá Margarita lo sigue a Turín. Comienza la acogida de los jóvenes en dificultad, organiza talleres profesionales, escuelas. Busca y encuentra colaboradores, sacerdotes y laicos, para enfrentar la creciente exigencia de centenares de jóvenes. Para la educación cristiana popular funda la colección mensual de bolsillo de las Lecturas Católicas. La propuesta de Don Bosco comienza a tener la forma de “Valdocco”.


A la Palabra, le digo


Pensando en vos, Jesús, que entregaste todo, que te entregaste todo por nosotros, me animo a ser generoso con mis cosas, con mi tiempo, con mis talentos. Dame tu mano amiga en este camino.