La Palabra me dice
"Cuando nació Jesús". un nacimiento, un momento tan único e irrepetible. Tan importante es este nacimiento que el cielo lo acompaña con signos que no todos descubren, ni saben leer. ¿Estoy atento a los signos del nacimiento de Jesús cada día en mi vida? Unos magos de oriente, seguramente astrólogos de esa época, que pueden interpretar y seguir a esa estrella que los lleva al rey de los judíos. Sin pertenecer a ese pueblo, entendían que ese niño, no era cualquier niño y a pesar de las distancias y las incertidumbres del viaje, deciden buscarlo para adorarlo. Este nacimiento no era para unos pocos, justamente desde este momento nos demuestra que nació para todos. ¿Reconozco a Jesús como mi salvador, mi rey? ¿Entiendo que vino para todos? ¿Estoy dispuesto a buscarlo y adorarlo? "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?". Preguntan donde deberían saber que su rey ha nacido, en Jerusalén, pero los judíos no habían reparado en este nacimiento. Más aún, les pide Herodes que le avisen donde está para ir él también. ¿Cuántas veces en lugar de dar testimonio de su presencia necesito que me digan dónde está? "La estrella... se detuvo en el lugar donde estaba el niño". Con la estrella como única guía siguen su camino hasta llegar al lugar donde lo encontraron con su madre. Entonces llenos de alegría lo reconocieron y lo adoraron, le rindieron homenaje. ¿Me llena de alegría reconocerlo? ¿Es la alegría un signo de Jesús en mi vida? En sueños la advertencia, y un nuevo signo los lleva lejos de Herodes y de vuelta a casa. ¿Estoy atento a las señales que me traen de nuevo junto a Jesús, a casa?
Con corazón salesiano
Don Bosco siempre dispuesto, abierto a los signos. Cuántas veces sin entender siguió la estrella que lo llevaría al Jesús en los pibes y sus necesidades. Nunca importaron las distancias o las dificultades, siempre tras su vocación.
A la Palabra, le digo
Quiero descubrirte Jesús naciendo en mi vida, ayudame a estar abierto a los signos de tu presencia, sobre todo en los jóvenes. Quiero reconocerte y hacer que te reconozcan. Llenarme de alegría al adorarte.
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