La Palabra me dice
"Juan vio acercarse a Jesús y dijo: 'Este es el Cordero de Dios'". Repaso las situaciones en donde he visto al Reino de Dios en acción: cuidado de personas, mejora de la vida de los hijos de Dios, acciones de generosidad y no de cálculo. "Yo no lo conocía". Muchas veces mi "conocer" de Jesús se queda simplemente en algo nocional, conceptual. En cambio, el "conocer" bíblico abarca toda la existencia de la persona. Reviso si "conozco" de Jesús o sólo "sé algo" (o mucho...) sobre él. "Yo lo he visto y doy testimonio". Trato de reconocer los momentos en que he dado testimonio de mi ser creyente. En mi casa, con mis amigas y amigos, en la escuela, en el grupo, en el trabajo, en la familia, con mis afectos.
Con corazón salesiano
A Don Bosco le tocó vivir y actuar en tiempos donde la mirada hacia todo lo que fuese "Iglesia" era generalmente mal visto y causa de agresión. Sin embargo, no dudó, por el bien de los jóvenes, en actuar y en lanzarse a hacer en medio de la sociedad, saltando la tentación de refugiarse en "muros" acogedores y seguros, pero que lo alejaban de donde se encontraban los jóvenes más pobres y abandonados. Este "salir a la calle" se pone en evidencia al comienzo de su tarea sacerdotal en Turín. Allí, Don Cafasso le recomienda que "vaya y vea" a los jóvenes de las calles de la ciudad, a encontrarse con ellos, a tratar de ganarlos... No a que busque a los buenos o a las 99 ovejas que ya están en el redil, sino que "vaya y busque" a la que tiene mayor necesidad de ser acompañada y querida.
A la Palabra, le digo
Dame, Señor, la fuerza para dar mi testimonio en el ambiente donde me toca estar. Dame, también, la autenticidad para que no sea una cosa "fabricada" o "armada", sino que simplemente aparezca y brote por la misma fuerza de su existencia. Que superando mis muros y mis temores, me anime a reconocer aquellos lugares y situaciones que necesitan con mayor urgencia que alguien anuncie que "aquí está el Cordero de Dios".
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