Evangelio del Dia

Buscar por fechas

Miércoles 11 de Junio de 2025

Mt. 10, 7-13

«Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.

Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.»

La Palabra me dice


"El Reino de Dios está cerca". Es verdad: señal de que el Reinado de Dios se hace presente y se establece en medio nuestro y en la vida de cada uno de aquellos que le abren su corazón es la alegría por la curación de esas heridas y dolencias que no permiten respirar tranquilos y seguros... Es la felicidad por las resurrecciones que experimentamos luego de esas muertes en vida que nos hacen o hacemos... Es el regocijo por la experiencia de ser purificados de lo que nos mancha y avergüenza... Cuando acepto que el Reino de Dios se haga presente en mi vida, ¡vivo en abundancia!

"No lleven encima oro ni plata ni monedas". El Señor me pide que no confíe en nada ni en nadie más que en Él. Quiere ser mi único tesoro. Si mi trabajo por el Reino comienza a depender de los recursos que poseo, del dinero que llevo, de las tecnologías que empleo, de haber conseguido el último grito de la moda en predicación o catequética... de nada sirve. Mi único bien es Jesús. Y a Él se somete toda otra realidad.

"Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella". ¡Qué bella acción! Entrar en una casa, ponerme en contacto con nuevas personas, entablar nuevas relaciones y desear la paz. Dice San Pablo que Jesucristo es nuestra paz (Ef 2,14). Jesús me invita a invocar su presencia en cada ámbito donde me encuentre.


Con corazón salesiano


Don Bosco manifestó que buscaba el Reinado de Dios con su obra tan concreta de brindar la calidez de un hogar, de sanar las heridas del alma, de educar dando dignidad...

Desde un inicio, la Obra salesiana nació sin otro recurso que la confianza en la Providencia y el ofrecimiento de manos trabajadoras. "Todo lo hizo María"... "Esta Obra comenzó con un Ave María"...


A la Palabra, le digo


Jesús, te pido la gracia de que grabes en mi corazón la certeza de que Vos sos mi único tesoro, el único necesario en mi vida. Me enceguecen muchas cosas, y llego a creer que sin ellas no puedo hacer nada, que sin ellas me quedaré en el tiempo y todo caerá. Y si las consigo... me voy dando cuenta de que en el fondo, no cambia nada si es que no estás Vos. ¡Que te descubra presente! ¡Que te descubra como el único esencial en mi esfuerzo por extender tu reinado!