La Palabra me dice
El evangelio de hoy presenta una vez más una discusión entre Jesús y uno de los grupos referentes religiosos, en este caso, un grupo de fariseos. Ellos, incapaces de escuchar las palabras de Jesús, preguntan e interpelan por el origen de las mismas, entrando en un sinfín de cuestionamientos y elucubraciones. Jesús les da la clave: basta escucharlo, creerle y seguirle para encontrar la Luz, para descubrir más que el origen de sus palabras, para descubrir la Luz que ilumina toda tiniebla. Basta escucharlo para conocerlo, y de esa manera, vivir plenamente.
Con corazón salesiano
El ambiente que se vivía en el oratorio de Valdocco era todo él, en sí mismo, educativo. Un ambiente construido y sostenido por el deseo y convicción de hacer realidad los valores del Evangelio. Vivir en ese ambiente salesiano era una manera de escuchar, conocer y seguir a Jesús. Como salesianos estamos llamados a generar ambientes capaces de iluminar las vidas de los jóvenes con la Luz que vence toda tiniebla.
A la Palabra, le digo
Deseo seguirte Jesús, pero en la medida que más lo intento y que más decidido estoy a hacerlo, descubro tinieblas y oscuridades que me cuestionan. Que tu Palabra sea luz para mis pasos, que tu presencia sea la lámpara que ilumina cada espacio y rincón de mi vida, de mi corazón, de mis afectos, de mi ser. Iluminame, para ser yo también signo de tu luz para el otro. |