La Palabra me dice
Como Pedro, Santiago y Juan, vos y yo estamos llamados por Jesús a subir a la montaña. Subir al monte con Jesús, para dilatar el corazón miedoso y cobarde que tantas veces nos deja en la chatura, sin poder ver el horizonte grande del Amor que transfigura toda cruz en fuente de vida, nueva y plena. El corazón de los discípulos está triste, confundido frente al camino que enfrenta Jesús al subir a Jerusalén. También hoy, como bautizados, estamos sin entusiasmo, por enredarnos en especulaciones sin horizonte de trascendencia. La vida es transfigurada por la cruz abrazada con amor. Subamos y escuchemos. Escuchemos y caminemos con coraje hacia la Pascua. Solo el trigo que muere da mucho fruto. No nos achiquemos. Hagamos de la escucha de Jesús la clave de nuestra transfiguración, para irradiar alegría y esperanza.
Con corazón salesiano
Don Bosco en su camino educativo en el oratorio, vivirá la propuesta de la escucha, y del perdón en el sacramento del perdón, como la gran clave para transfigurar el corazón de los muchachos. Desde el encuentro personal en la reconciliación, logra que cada pibe sea testigo de esa alegría que nadie les puede quitar.
A la Palabra, le digo
Gracias Jesús por llamarnos a subir contigo, por comprender nuestro miedoso corazón, y anticiparnos en la transfiguración, la meta de nuestro caminar. Que nunca me canse de escucharte para irradiar alegría y esperanza.
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