La Palabra me dice“Algunos de la multitud que lo habían oído, opinaban”: El Evangelista Juan constata que en medio de la gente había diversas opiniones y mucha confusión respecto a Jesús. Los parientes pensaban de una forma (Jn 7,2-5), la gente pensaba de otra forma (Jn 7,12). Unos decían: “¡Es un profeta!" (Jn 7,40). Otros decían: "¡Engaña a la gente!" (Jn 7,12) Unos lo elogiaban: "¡Hace el bien!" (Jn 7,12). Otros lo criticaban: "¡No ha estudiado!" (Jn 7,15) ¡Muchas opiniones! Cada uno tenía sus argumentos, sacados de la Biblia o de la Tradición. Pero nadie recordaba al mesías Siervo, anunciado por Isaías (Is 42,1-9; 49,1-6; 50,4-9; 52,13-53,12; 61,1-2). Hoy también se discute mucho sobre religión, y cada cual saca sus argumentos de la Biblia, pero más de las veces para defender lo propio que para comprender quién es Jesús, cuál es su mensaje y con qué criterios actúa. ¿Me dejo interpelar por la Palabra, o la uso para justificar mi acción? “Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos”: Anteriormente, ante las reacciones de la gente favorable a Jesús, los fariseos habían enviado a guardias para detenerle (Jn 7,32). Pero habían vuelto sin Jesús. Se habían quedado impresionados por su manera de hablar: "Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre”. Los fariseos reaccionaron: “¿Ustedes también se dejaron engañar?” Para los fariseos "esa gente que no conoce la ley" se deja engañar por Jesús. Es como se dijesen: "¡Nosotros los jefes conocemos mejor las cosas y no nos dejamos engañar!" Ellos atribuyen al pueblo el adjetivo de ¡"maldito"! Las autoridades religiosas de la época trataban a la gente con mucho desprecio. ¿Cómo vivo el anuncio de Jesús que alaba al Padre por haberle revelado su mensaje a los humildes, y ocultado a los supuestamente instruidos?
“Nicodemo, uno de ellos, que había ido antes a ver a Jesús, les dijo”: Ante el argumento que descalifica a las personas por su lugar de origen, la honestidad de Nicodemo se rebela y levanta su voz para defender a Jesús: "¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle antes oído y sin saber lo que hace?” La reacción de los otros es escarnio: "¿También tú eres de Galilea? ¡Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta!" Ellos están seguros. Con el librito del pasado en la mano se defienden en contra del futuro que llega incomodando. ¡Esto ocurre también hoy! Sólo acepto lo nuevo si está de acuerdo con mis ideas, que son del pasado. ¿He levantado mi voz cuando las acciones no eran acordes a quienes se dicen seguidores de Jesús? ¿O ha primado el “no te metás”, “es lo que hay”, aún intraeclesial? ¿Pienso que “algo habrán hecho” cuando quienes gobiernan descalifican a algo o a alguien, y con esto mi conciencia se tranquiliza (=adormece)?
Con corazón salesiano
La acción de Don Bosco generó muchas dudas y cuestionamientos, ya desde el interior de la Iglesia como de diferentes gobiernos y sectores sociales. Se le achacaba su falta de compromiso con la acción política de su tiempo, por un lado, y por el otro se le recriminaba que estuviera cercano a gobiernos que “ejercían acciones en contra de la Iglesia”. Don Bosco actuó en todo momento movido por sus opciones: Dios y los jóvenes, especialmente los más pobres.
A la Palabra, le digo
Te invitamos a buscar y cantarrezar la canción “Profecía para un servidor sufriente”, del P. Eduardo Meana.
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