La Palabra me dice
"Porque los judíos querían matarlo": El evangelista Juan habla de "judíos", y de "vosotros los judíos", como si él y Jesús no fuesen judíos. Esta manera de hablar refleja la situación de la trágica ruptura que tiene lugar al momento de escribirse este evangelio, al final del primer siglo, entre los judíos (Sinagoga) y los cristianos (Ecclesia). A lo largo de los siglos, esta manera de hablar del evangelio de Juan contribuyó a acrecentar el anti-semitismo. Hoy, es muy importante tomar distancia de esta polémica para no alimentar el antisemitismo. No podemos olvidar nunca que Jesús es judío. Nació judío, vivió como judío y murió como judío. Toda su formación viene de la religión y de la cultura de los judíos. Desde sus raíces es que Dios fue anunciado por Jesús. ¿Valoro mis raíces, con sus luces y sombras? ¿O quiero aparentar algo que no soy, ni que es propio del lugar donde vengo?
"¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy?": Jesús habla de su origen, pero lo que la gente no sabe es la vocación y la misión que Jesús recibió de Dios. No vino por voluntad propia, sino como todo profeta vino para obedecer a una vocación, que es el secreto de su vida. ¿Cuál es el secreto de mi vida? ¿Qué es lo que le da sentido?
"Entonces quisieron detenerlo": Hoy como ayer, los profetas que defienden la dignidad del pueblo excluido y empobrecido, y que denuncian la corrupción de los dirigentes sociales, políticos y económicos tienen que ser eliminados, desaparecidos, exiliados. La autenticidad de vida cristiana se paga con la persecución, el destierro y el martirio. La fidelidad al seguimiento de Jesús tiene un alto precio; pero ahí se pone a prueba la consistencia de la propuesta evangélica de Jesús. ¿He tenido situaciones de dolor causadas por el sí a Jesús en mi vida? ¿Las he afrontado? ¿O me escapé? ¿Cómo las viví? |