La Palabra me dice
El evangelio de hoy nos narra como Juan el Bautista está preso y se pregunta si verdaderamente Jesús es quien creyó en un principio. Un momento de duda, de soledad, donde entra en crisis lo que una vez fue vital. Y no es que no haya visto a Jesús y compartido su mensaje. Solo que su idea de cómo sería en el camino no daba los resultados esperados.
En nuestra vida diaria también tenemos baches como los de Juan. Los fuegos que nos llevaron a seguirlo se apagan, y pareciese que lo que mostró Jesús no es suficiente. Creemos que Dios tiene que actuar de una forma más clara, cuando en realidad Él nos dice que lo debemos buscar en el camino. Quizá necesitamos, como bien responde Jesús, escuchar y ver su obra.
En el fondo, aún con nuestros límites, seguimos cumpliendo nuestra misión: preparar el camino, como Juan, para algo más grande que nosotros mismos; para alguien, Jesús, que sigue mostrando cómo sana las heridas en el camino.
Esos, nuestros límites, también nos reencuentran con nuestra pequeñez: la humildad de ser vulnerables, humanos. |