La Palabra me dice
Los saduceos eran uno de los grupos del judaísmo de la época de Jesús, permanentemente enfrentados con los fariseos. Procedían de la burguesía de Jerusalén próxima al templo y eran conservadores en materia religiosa. Ellos se atenían sólo a lo que enseñaban los primeros cinco libros de la Biblia y rechazaban todos los demás. Además, despreciaban todas las tradiciones populares que se comunicaban de manera oral, que iban pasando de padres a hijos, de generación en generación. De ahí su oposición al tema de la resurrección.
En este texto ellos intentan ridiculizar la fe en una vida después de la muerte poniendo el caso de una mujer que se casó siete veces, y se imaginaban a los siete esposos en la vida eterna peleando por la mujer.
Pero Jesús, hace ver a los saduceos que en la vida eterna nadie necesita poseer nada ni tener una mujer como propia, porque allí vivimos completamente liberados de todo dominio. La resurrección no es una simple continuación de la vida, sino una vida nueva y distinta, una vida de plenitud que difícilmente podemos comprender desde nuestras realidades cotidianas.
Y para probar la resurrección, Jesús cita Ex 3,6. En el Pentateuco, que los saduceos admitían como normativo de su fe, Dios habla de sí mismo como del Dios de los patriarcas, que habían muerto hacía siglos. Porque Él es un Dios de vivos que comunica la vida permanentemente, y por eso él puede regalar a sus hijos amados una vida que nunca se acaba. |