A la Palabra, le digo
Jesús me quiere regalar una nueva fraternidad: siento que la comunidad es un espacio de crecimiento, fe, entrega. Un espacio que se construye desde lo que cada una es, desde lo que cada una entrega, vive, comparte, sueña; a veces no es fácil, y percibo las diferencias, los desencuentros; quiero seguir creyendo que es posible gestar una comunidad donde nos encontremos y vinculemos desde lo que somos. Una comunidad en donde podamos compartir, dejarnos ayudar, salir al encuentro, amar, soñar juntas. Creo que Jesús día a día nos llama a tejer estos lazos, en donde nadie se queda fuera, donde los jóvenes y los pobres son parte de nuestras mesas, donde la vida circula porque se comparte. Señor, toma en tus manos nuestros deseos, nuestros intentos por ser comunidades fraternas, creyentes, vivas. Recuérdanos siempre que eres Tú quien nos ha llamado para recorrer juntas el desafiante y hermoso camino del amor.
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