La Palabra me dice
El corazón de Dios se estremece de compasión, como lo expresa bien el evangelio de Mateo que leemos hoy. Vemos a Jesús que se nos presenta como manso y humilde de corazón y nos dice: "Vengan a Mí los que están cansados y agobiados (…) y aprendan de Mí, que soy manso y humilde corazón”. Hoy, en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, la Iglesia nos presenta este misterio, el misterio del corazón de un Dios que se conmueve y derrama todo su amor sobre la humanidad. En el Corazón de Jesús se expresa el núcleo esencial de nuestra fe, en Cristo se nos revela y entrega toda la novedad revolucionaria del Evangelio: el Amor que nos salva y nos hace vivir ya en Dios. Su Corazón llama a nuestro corazón, nos invita a salir de nosotros mismos y a abandonar nuestras seguridades humanas para confiar en él y, siguiendo su ejemplo, hacer de nosotros mismos un don de amor sin reservas. En síntesis, el Misterio del Corazón de Cristo quiere revelarnos la humanidad de Dios y quiere hacernos sentir la cercanía entrañable de un Dios que, en su Hijo Jesucristo, se hace todo corazón y todo amor. En el Corazón de Jesús podemos descubrir a un Dios que es capaz de llegar a nosotros con sentimientos humanos, para que nosotros como respuesta entremos en este Misterio de amor y le entreguemos a Dios, en el Corazón de Cristo, todo el amor del que somos capaces y todos nuestros sentimientos de gratitud y de confianza. |