a Obra de Don Bosco

Evangelio del Dia

Buscar por fechas

Miércoles 11 de Septiembre de 2019

La Palabra dice


Lc. 6, 20-26
Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: "¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece! ¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados! ¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán!
¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los proscriban, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre!
¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo! De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas.
Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo! ¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas!
¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!".

 

La Palabra me dice


La lectura continua de Lucas saltea tres versículos (6, 17-19) donde se dice que la multitud sigue a Jesús. Lo sigue porque querían escucharlo y hacerse sanar de sus enfermedades y problemas psicológicos y otros. Jesús atrae. Su palabra y su poder sanador. Ahora Lucas hace un alto en el camino galileo y aclara un poco las cosas. Presenta un programa de vida a través de las llamadas bienaventuranzas. A los ojos de Jesús y de su proyecto del Reino presenta las actitudes de todo seguidor. Por tanto no es cuestión de seguir a Jesús por lo que hace en la persona, como sanar, sino que ser discípulo es ser según el corazón de Dios. A veces queremos los beneficios pero no las responsabilidades. Queremos los premios pero desechamos los esfuerzos. Seguir a Jesús es un verdadero esfuerzo que va a contracorriente de lo que siempre se ha pensado sobre la buena vida. El propone la pobreza sobre el status y el prestigio. El hambre sobre el acumular y el consumismo. El llorar sobre la felicidad a cualquier precio. La exclusión sobre el éxito y las alabanzas efímeras. La recompensa ira apareciendo en la medida que vivamos su propuesta y se completará en el cielo. Si queremos un poco más de claridad sobre esto leamos la parábola del hombre rico y del pobre Lázaro en 16, 19-31.

Con corazón salesiano


Don Bosco mismo fue "Buena Noticia" para los jóvenes más abandonados de Turín. Es que, además de su propia persona, pensó y actuó para ellos las iniciativas y propuestas que más atendían a sus necesidades, tanto las urgentes como las que daban sentido en profundidad a sus vidas.

A la Palabra, le digo


Bendito quien confía en el Señor, y pone en el Señor su confianza: Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa sus raíces; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto. (Jer 17, 7-8)