Evangelio del domingo

Jesús salvará a su Iglesia

Frente a la primera comunidad que está aterrada y encerrada, Jesús resucitado toma la iniciativa y viene a rescatar a sus seguidores, poniéndose en medio de ellos, y revitalizando su fe, y así, como menciona José Antonio Pagola en su comentario del Evangelio de Juan 20, 19-31, la fuerza del Espíritu es también hoy, para nosotros, garantía de que sólo la presencia de Jesús en medio de las comunidades es lo que salvará a la Iglesia.

Volver a Galilea

El texto de Juan 20,1-9 nos dice con claridad que es un error buscar a Jesús en el mundo de la muerte, ya que está vivo para siempre y nunca lo podremos encontrar donde la vida está muerta, sino en aquellas situaciones que son, como Galilea, lugares donde, se escuchó por vez primera y en toda su pureza la Buena Noticia de Dios y el proyecto humanizador del Padre, como menciona José Antonio Pagola en su comentario.

Nada lo pudo detener

Jesús no fue un suicida ni buscaba el martirio, y nunca quiso el sufrimiento ni para él ni para nadie, aunque le habría sido fácil evitar la ejecución, ya que le habría bastado con callarse y no insistir en lo que podía irritar en el templo o en el palacio del prefecto romano, pero no lo hizo, ya que, como menciona José Antonio Pagola en su comentario del Evagelio de Mateo Mateo 26. 3-5.14-27,66, prefirió ser ejecutado antes que traicionar su conciencia y ser infiel al proyecto de Dios, su Padre.

Un profeta que llora

La escena que nos trae el relato de Juan 11,1-45, la resurreción de Lázaro, habla de un Jesús conmovido, de un profeta que llora por un amigo muy querido. Pero no llora por la muerte sino por impotencia de todos ante la muerte, tal como menciona en su comentario José Antonio Pagola.

Para excluidos

En el pasaje de Juan 9, 1-41 Jesús mira de manera diferente al mendigo ciego, y más allá de las condenas sociales y religiosas, solo piensa en rescatarlo de aquella vida desgraciada, del desprecio que todos le tiene por ser pecador, y nos muestra que se siente llamado por Dios a defender, hacer lugar y curar precisamente a los que viven excluidos y humillados, tal como menciona José Antonio Pagola en su comentario.

A gusto con Dios

La escena que nos trae el relato de Juan 4, 5-42, del encuentro entre Jesús y la Samaritana, es cautivadora, ya que nos trae, según menciona José Antonio Pagola en su comentario, la experiencia primera y más importante del creyente, que es encontrarse a gusto con Dios porque lo percibimos como una presencia salvadora.

Nuestra mayor tentación

La escena de las tentaciones de Jesús que trae el texto de Mateo 4, 1-11 es un relato que no hemos de interpretar ligeramente, ya que, en esencia, nos advierte de que podemos arruinar nuestra vida si nos desviamos del camino que sigue Jesús, de acuerdo al comentario de este texto que desarrolla José Antonio Pagola.

No a la idolatría del dinero

El texto de Mateo 6, 24-34 nos muestra la lógica aplastante de Jesús, de que no pueden trabajar por un mundo más humano querido por Dios los que, dominados por el ansia de acumular riqueza, promueven una economía que excluye a los más débiles y los abandona en el hambre y la miseria, tal como menciona José Antonio Pagola en su comentario a este pasaje.

Una llamada escandalosa

El texto de Mateo 5, 38-48 nos trae un lenguaje escandaloso y sorprendente de Jesús, pero totalmente coherente con su experiencia de Dios, ya que el Padre no es violento: ama incluso a sus enemigos, no busca la destrucción de nadie, y su grandeza no consiste en vengarse sino en amar incondicionalmente a todos, tal como menciona José Antonio Pagola en su comentario a este texto.

No a la guerra entre nosotros

En el relato de Mateo 5, 17-37 Jesús indica que la Ley es importante, pero ya no ocupa el lugar central, porque él vive y comunica otra experiencia: el Padre está buscando abrirse camino entre nosotros para hacer un mundo más humano, y no basta quedarnos con cumplir la Ley de Moisés, sino que, como menciona José Antonio Pagola en su comentario, es necesario abrirnos al Padre y colaborar con él en hacer una vida más justa y fraterna.

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