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Jueves 15 de Noviembre

Bta. Magdalena Morano
Lo que dice
Lc. 17, 20-25 - El Reino de Dios está entre ustedes

Los fariseos le preguntaron cuándo llegará el Reino de Dios. Él les respondió: "El Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: 'Está aquí' o 'Está allí'. Porque el Reino de Dios está entre ustedes".
Jesús dijo después a sus discípulos: "Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán. Les dirán: 'Está aquí' o 'Está allí', pero no corran a buscarlo.
Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día. Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación."

Lo que me dice
Los fariseos pensaban que el Reino podía llegar solamente si la gente llegaba a la perfecta observancia de la Ley de Dios. Para ellos, la venida del Reino sería la recompensa de Dios al buen comportamiento de la gente, y el mesías llegaría de forma solemne como un rey, recibido por su pueblo.
Jesús dice lo contrario. La llegada del Reino no puede ser observada como se observa la llegada de los reyes de la tierra. Para Jesús, el Reino de Dios ¡ha llegado! Ya está en medio de nosotros, independientemente de nuestro esfuerzo o de nuestro mérito.
En épocas de gran persecución y de opresión, los pobres tienen la impresión de que Dios perdió el control de la historia. Ellos se sienten perdidos, sin horizonte y sin esperanza de liberación. Con la mirada de fe que Jesús comunica, los pobres van a poder percibir que el reino está ya en medio de ellos (Lc 17,21), como un relámpago, sin sombra de duda. La venida del Reino trae consigo su propia evidencia y no depende de los pronósticos de los demás.
Siempre la misma advertencia: la Cruz, escándalo para los judíos y locura para los griegos, pero para nosotros es expresión de la sabiduría y del poder de Dios (1Cor 1,18.23). El camino para la Gloria pasa por la cruz. La vida de Jesús es nuestro canon, es la norma canónica para todos nosotros.

"Uno solo es mi deseo: que sean felices en el tiempo y en la eternidad" (Carta de Don Bosco desde Roma, 10 de mayo de 1884)
Este deseo de Don Bosco se vio también acompañado por Magdalena Morano, Hija de María Auxiliadora, quien, al sernos presentada hoy como Beata, nos indica que, como ella, el cuidado de los pobres y los últimos, sobre todo los jóvenes, en las múltiples dimensiones de su vida (educación, salud, vestido, acompañamiento personal), es camino seguro para vivir el Evangelio.

Lo que le digo
"Somos, en última instancia,
el Reino que nos es dado
y que hacemos cada día
y hacia el que, anhelantes, vamos"

Pedro Casaldáliga en "El tiempo y la espera", 1986

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