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Jueves 24 de Mayo

María Auxiliadora
Lo que dice
Mc 9, 41-50 - Vivan en paz unos con otros

Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo. Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Porque cada uno será salado por el fuego. La sal es una cosa excelente, pero si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a salar? Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros.

Lo que me dice
Al hacer referencia a la recompensa ante un vaso de agua, se inserta una frase suelta de Jesús. Él está yendo a Jerusalén para entregar su vida. ¡Gesto de gran entrega! Pero no olvida los gestos pequeños de entrega del diario vivir: un vaso de agua, recibir a alguien, una limosna, tantos gestos. Quien desprecia el ladrillo, ¡no construye nunca una casa!
Luego, hace referencia al escándalo. Escándalo, literalmente, es la piedra en el camino, piedra en el zapato; es aquello que desvía a una persona del buen camino. Escandalizar a los pequeños es ser motivo por el cual los pequeños se desvían del camino y pierden la fe en Dios. Quien hace esto recibe la siguiente sentencia: “¡Al cuello una piedra de molino y ser echado al mar!” ¿Por qué tanta severidad? ¿Por qué Jesús se identifica con los pequeños? (Mt 25,40.45). ¡Quien hace algo a ellos, lo hace a Jesús!
A continuación Jesús manda a la persona que se arranque la mano, el pie y el ojo, en caso de que fueran motivo de escándalo. Dice: “Es mejor entrar en la vida o en el Reino con un pie (mano, ojo) que entrar en el infierno con dos pies (manos, ojos)”. Estas frases no pueden tomarse al pie de la letra. Significan que una persona tiene que ser radical en la opción por Dios y por el Evangelio.
La expresión "Gehena (infierno) donde su gusano no muere y el fuego no se apaga”, es una imagen para indicar la situación de la persona que queda sin Dios. La Gehena era el nombre de un valle cerca de Jerusalén, donde se tiraba la basura de la ciudad y donde siempre había un fuego que quemaba la basura. Este lugar era nauseabundo y para la gente era símbolo de la situación de una persona que dejaba de participar en el Reino de Dios.
Finalmente, al hablar de sal y paz, ayuda a entender las palabras severas sobre el escándalo. Jesús dice: “¡Tengan sal en ustedes y paz unos con otros!” Una comunidad en la cual se vive en paz, unos con otros, es como un poco de sal que da gusto a toda la comida. La convivencia pacífica y fraterna en la comunidad es la sal que da gusto a la vida del la gente en el barrio. Es un signo del Reino, una revelación de la Buena Noticia de Dios. ¿Estamos siendo sal? Sal que no da gusto, ¡no sirve para nada!

Don Bosco encontró en María Auxiliadora la compañía junto a la cual, en oración, ver cuál era el querer de Dios, además de mostrarle la forma de atender a los jóvenes y darle, desde Jesús, la fuerza para seguir adelante. Así, María fue para él Madre, Maestra y Auxilio.

Lo que le digo
Hoy, en el día de María Auxiliadora, recemos una oración compuesta por Don Bosco para pedir su intercesión maternal: “Dios todopoderoso y eterno, con la ayuda del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y alma de María, la Virgen Madre, para ser digna morada de tu Hijo; al recordarla con alegría, líbranos por su intercesión de los males presentes y de la muerte eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén”.
¡Somos hermanos entre nosotros e hijos de María Auxiliadora! ¡Vivamos en Paz!
¡María Auxiliadora, ruega por nosotros!

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