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Domingo 18 de Febrero

Domingo 1° de Cuaresma
Lo que dice
Mc 1, 12-15 - Fue tentado por Satanás y los ángeles lo servían

Enseguida el Espíritu lo llevó al desierto, donde estuvo cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivía entre las fieras, y los ángeles lo servían. Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: "El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia".

Lo que me dice
“Desierto. Tentación. Anuncio”: La impresionante concisión de Marcos me sacude: pocas palabras para un anuncio tan decisivo. Jesús se va moviendo. Al desierto; a Galilea. Va cumpliendo una a una las etapas del Profeta escatológico, del Mesías del tiempo cumplido. Santa coreografía, Juan se corre y el protagonista ocupa el centro de la escena y toma la palabra. Marcos pone este frontis a su Evangelio. La historia es presentada en su esencialidad salvífica. Me gustaría poder leer así la historia. Me gustaría testimoniar y predicar con tanta austera nitidez.
“… desierto donde estuvo cuarenta días… entre las fieras…”: Ecos de nuevo éxodo, y hasta nueva creación. Así es como el Espíritu siempre comienza todo: en la soledad de sólo Dios y en los tiempos de sólo Dios. La prueba interior es conjurada. El discernimiento y la misión se esclarecen. El sostén de Dios se experimenta.
“El Reino de Dios está cerca”: Tan cerca como puede estar un Dios compadecido de nuestra debilidad. La Buena Noticia se anuncia por su predicación y ante todo por su gesto kenótico: experimentar la tentación. Con Él aquí, nuestros rumbos cambian, nuestra fe se polariza, nuestra alegría se inicia. Hoy es un día para evangelizar: ¡vaya si tenemos “qué” anunciar!

Seguramente, muchas tentaciones ha tenido que afrontar Juan Bosco, hasta llegar a ser Don Bosco y, hoy para nosotros, San Juan Bosco: de instalarse en lo conocido, de aceptar ideas que lo podrían llevar a sitios de “paz” (su intención inicial de ingresar a un convento franciscano…), de aflojar un poco y no seguir abriendo obras… de “ser razonable”. Tentaciones superadas desde la unión profunda con el Señor y el auténtico discernimiento.

Lo que le digo
Señor Jesús, al contemplar las tentaciones con las que Dios Padre permitió que fueras tentado, confirmo que nunca debo aspirar a no tener tentaciones sino a saber superarlas con fe y confianza, preparándome permanentemente con la mejor arma: la oración; porque ante la tentación, nunca me faltará la gracia ni la fortaleza del Espíritu Santo. Padre mío, que sepa llevar este mensaje a los demás, especialmente aquellos que están deprimidos y angustiados por lo duro de esta vida. Amén.

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