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Miércoles 12 de Diciembre

Virgen de Guadalupe
Lo que dice
Lc. 1, 39-45 - Feliz de ti por haber creído
María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".

Lo que me dice
San Lucas es quien nos cuenta sobre la anunciación primero, donde el Ángel del Señor se le aparece a María y le pide que sea madre de Dios. En un diálogo silencioso y escondido en una aldea de palestina, una jovencita deja sus proyectos personales de lado y comienza el andar por las huellas de Dios. Inmediatamente después esas huellas la llevan a ocuparse de su prima Isabel ya mayor y embarazada de Juan el Bautista. Ni bien llega a la casa de su prima, María recibe un segundo anuncio que es repetición del primero. “Tú eres bendita… bendito es el fruto de tu vientre”. “Se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”. Y también, un encuentro con sabor a buena noticia. Ambas mujeres bendecida por Dios. Ambas llevan en su seno un proyecto para el mundo. Ambas se ofrecieron para que Dios sea el “Dios con nosotros”. Ambas, ahora, gozan de su mutua compañía e inician la lectio más grande y larga de la historia. Con nuestra imaginación podríamos recrear algún diálogo entre ellas más allá de lo poquito pero profundo que conocemos. Podemos imaginar un día de los tantos que pasaron juntas.
Por eso no entendemos a María que visita a nuestro continente si no es para ayudarnos con su presencia materna y trayendo a Jesús. Y ojalá América salte de alegría. Ojalá reciba al niño Dios en esta navidad y no se empache de sidra y pan dulce solamente.

Sobre la fiesta de hoy podemos agregar lo siguiente: El 12 de diciembre de 1531, según los relatos tradicionales, la Virgen María se apareció al indio Juan Diego en el cerro del Tepeyac y le mandó que le dijese al obispo de México, fray Juan de Zumárraga, que le erigiera un templo. El obispo le pidió a Juan Diego que le llevara una prueba. La Virgen, en una segunda aparición, le ordenó que cortara flores del lugar y las llevara el prelado, ambos se admiraron de que, al abrir la capa en las que la llevaba envueltas, milagrosamente apareciese una imagen que desde entonces se venera con el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe. En el 2002 el Papa Juan Pablo II canonizó a Juan Diego.

Lo que le digo
Virgen de Guadalupe, Madre de América. Tiende tu protección sobre todas las naciones del Continente y renueva su fidelidad a Cristo y a la Iglesia. Suscita propósitos de equidad y rectitud en sus gobernantes. Protege a los hermanos de Juan Diego para que no sufran discriminación. Cuida a los niños. Guarda la unidad de las familias... Que desde esta tu Imagen manifiestes siempre tu clemencia, tu compasión y tu amparo.

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso, a ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos en este día todos nuestro ser y todo nuestro amor. Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

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