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Domingo 23 de Septiembre

Lo que dice
Mc 9, 30-37 - Debe hacerse el servidor de todos

Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará". Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas. Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: "¿De qué hablaban en el camino?". Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande. Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: "El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos". Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: "El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado".

Lo que me dice
La tentación del poder y la gloria se mezcla también en las buenas intenciones de los discípulos más cercanos a Jesús. Por eso él se toma el tiempo de “sentarse a enseñarles” que para seguirlo hay que manejar una lógica diferente a la de los poderosos de este mundo. La autoridad es servicio a todos desde el lugar del último, no del primero. Porque si miramos la realidad desde el lugar del último pueden entrar todos, y no sólo “los que alcanzan”. Me parece que es más o menos lo mismo que Francisco nos quiere decir cuando nos habla de la autorreferencia y el clericalismo como enfermedades de nuestra Iglesia, y del estar en constante estado de misión, “en salida”, como la medicina más recomendable.
Por otra parte, la actitud de Jesús debe haber descolocado fuertemente a sus amigos cuando colocó en el centro a un niño, alguien que no contaba socialmente; detenerse frente a un niño era perder el tiempo, no tenían dinero, no eran consultados, no tenían peso político. Pero Jesús prefería precisamente a los que no cuentan.

En tiempos de Don Bosco no era muy diferente, salvo por la triste diferencia que eran explotados como mano de obra barata y descartable por la naciente sociedad industrializada; menos contaban los niños y jóvenes si eran pobres, y aún menos quienes por distintas razones terminaban sus días en las cárceles. Tal y como lo hubiese hecho Jesús, justamente a ellos se dedicó Juan Bosco a educar y evangelizar; a ellos puso en el centro de sus atenciones e invitó a otros a hacer lo mismo. Desde ahí, desde el lugar de los últimos, supo ser una autoridad, no por cargos sino por su servicio.

Lo que le digo
Saná Señor mi corazón para que no me apegue a los honores, a los cargos; que aprenda de Vos a ser servidor de los demás, empezando por los últimos. Que pueda vivir con intensidad tu opción de privilegiar a los niños y jóvenes más pobres, esa que encargaste a Don Bosco continuar. Amén.

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